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Hokkaidō, municipio de Esashi

Ruta en coche por Esashi Inishie Kaidō Casas de comerciantes con celosías de madera y paseo al atardecer

A lo largo de la antigua carretera nacional, en Nakauta-chō y Ubagami-chō, se conservan casas comerciales, almacenes y locales de venta al por mayor. Antes del atardecer de julio, primero recorrí la calle despacio en coche y luego aparqué para pasear. Al conocer la historia de los barcos Kitamaebune y el comercio del arenque, las casas que tenía delante me llamaron aún más la atención. Me apetecía completar la comida con un plato local: soba con arenque.

Tras recorrer las calles de casas con celosías de madera, salí a pasear al atardecer. Bajo las fotos sigue mi relato de aquel rato.

La protagonista avanza despacio en un descapotable rojo, con ambas manos en el volante y la vista al frente, junto a casas de comerciantes con celosías de madera y una acera pavimentada con piedra, en Esashi Inishie Kaidō antes del atardecer de verano

VeranoAntes del atardecer, en julio

Paseo al atardecer entre casas con celosías de madera

Al entrar en Esashi Inishie Kaidō, las casas de madera se alineaban junto al camino. Aquel día de julio, justo antes del atardecer, el aire de la tarde entraba en el coche con el techo abierto. Avancé despacio por la localidad, mirando al frente y sujetando el volante con las dos manos. Para detenerme ante una casa que me llamara la atención, primero tenía que aparcar. Quería reservarme un rato para verla a pie.

Al aparcar y volver a la acera, pude apreciar de cerca uno a uno los listones de las celosías que acababa de ver desde el coche. También se distinguían mejor las tejas superpuestas y las pequeñas plantas frente a las casas; a pie es mucho más fácil reparar en esos detalles. La hilera de edificios se prolongaba hasta el fondo y la siguiente esquina también me daba curiosidad. Cerré el mapa que tenía en la mano y decidí contemplar primero, sin prisa, las casas que tenía delante.

La luz del atardecer caía sobre las paredes de madera y entre las celosías se dibujaban sombras finas. Las fachadas que tenía delante mostraban muchos más detalles que las casas antiguas de las fotos que ya conocía; al cambiar de sitio, también cambiaba lo que veía. Al llegar conduciendo hasta la costa, pensé que solo querría mirar el mar. Pero ese día me llamaban la atención las formas de los tejados y las paredes, y me detuve una y otra vez durante el paseo.

Según me contaron, Esashi prosperó desde el siglo XVII gracias al paso de los barcos Kitamaebune y al comercio de madera de ciprés japonés y de arenque. A lo largo de la antigua carretera nacional, en Nakauta-chō y Ubagami-chō, aún quedan edificios vinculados a esa actividad: locales de venta al por mayor, almacenes y casas comerciales. Sentí que incluso las casas que acababa de contemplar guardaban un vínculo con aquellos tiempos en que por el puerto entraban y salían personas y mercancías. Me dieron ganas de seguir mirando un poco más aquellas casas que no sabía cómo se llamaban.

Con las obras, la calle se ensanchó y pasó de ser de sentido único a permitir la circulación en ambos sentidos. Por lo visto, también soterraron el cableado eléctrico. No es solo un paisaje urbano antiguo que se conserva: la calle se ha acondicionado para que la gente siga pasando por ella. Creo que ahora entiendo un poco mejor por qué disfruté tanto del trayecto en coche como del paseo a pie.

Después del paseo, comí soba con arenque. Un sorbo del caldo caliente me aflojó los hombros. Fui desmenuzando poco a poco el pescado y saboreándolo con los fideos, mientras recordaba lo que acababa de conocer sobre el comercio del arenque. La historia de la localidad también forma parte del placer de sentarse a comer. Antes de irme, quise volver a la acera una vez más y grabarme en la memoria las casas de celosías de madera que tanto me habían cautivado al atardecer.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar1 imágenes

  • Hokkaidō, municipio de Esashi · Verano

Qué probar durante el viaje

Soba con arenque

Se presenta como un plato local de Esashi, localidad que prosperó con el comercio del arenque. Después de pasear, saboreé el pescado junto con los fideos y me acordé de las casas comerciales que había visto. Me encantó que la historia del pueblo y el placer de comer acabaran entrelazándose.

Qué ver

La prosperidad de los barcos Kitamaebune y el arenque

Esashi prosperó desde el siglo XVII gracias al paso de los barcos Kitamaebune y al comercio de madera de ciprés japonés y de arenque. Después de mirar las fachadas de las casas comerciales y los almacenes, conocer esa historia me hizo querer imaginar incluso las mercancías que se transportaban desde el puerto.

Una calle ligada también a la vida actual

Las obras de la calle terminaron en noviembre de 2004 y la circulación pasó a ser en ambos sentidos. También se soterró el cableado y se siguen mejorando las fachadas de los edificios para integrarlas en el paisaje. Yo recorrí la calle en coche y después a pie; aquí, el paseo y la ruta en coche encajan de forma muy natural.

El centro Kaisho Kaikan, para hacer una pausa

El Esashi-chō Kaisho Kaikan se utiliza, entre otras cosas, como zona de descanso gratuita. Cuando me entretengo mirando cada casa, acabo caminando más de lo que pensaba, así que también me apetecía incluir una parada para descansar.

Datos de la ruta

Esashi Inishie Kaidō

El trayecto pasa junto a locales de venta al por mayor, almacenes y casas comerciales que se conservan a lo largo de la antigua carretera nacional, en Nakauta-chō y Ubagami-chō. Conduje despacio, mirando al frente, y después de aparcar volví a pie para ver las casas de celosías de madera.

Después de recorrer la calle en coche, reserva también un rato para caminar. Al acercarme a los lugares que había descubierto desde el coche, empecé a fijarme en los tejados de teja y las formas de las paredes, y el paseo se me alargó.