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Zona termal de Naruko, en Osaki (Miyagi)

Garganta de Naruko El puente Ōfukazawa y el profundo valle, desde el mirador

Desde el enlace de Furukawa, se tarda alrededor de una hora por la Ruta Nacional 47; desde el pueblo de Naruko Onsen, unos 10 minutos en coche. Desde el mirador del Naruko Gorge Rest House contemplé el puente Ōfukazawa y el valle, de unos 100 m de profundidad. En primavera caminé bajo las hojas nuevas hasta el puente Kaiko; en verano recorrí el sendero junto al arroyo; y en otoño disfruté del follaje con un dango de castaña. En cada estación hice una parada durante un viaje con una noche en Naruko Onsen.

Hacia mayo, hojas nuevas; en julio, el valle verde; y de finales de octubre a principios de noviembre, follaje otoñal. Lee el relato del día que más te apetezca en las pestañas de primavera, verano y otoño. En primavera hice fotos, en verano recorrí el sendero y en otoño contemplé el puente mientras disfrutaba de un dango de castaña.

Una mujer con abrigo color camel y jersey lila recoge con una cuchara de madera un dango de castaña de un cuenco pequeño. Detrás se ven el puente Ōfukazawa y la garganta de Naruko cubierta de hojas otoñales.

OtoñoDe finales de octubre a principios de noviembre

Un cuenco en las manos y el puente al fondo del follaje

Mi amiga de ruta y yo viajamos a Naruko Onsen para pasar una noche y ver la garganta cubierta de hojas otoñales. Salí de Ariake hacia el norte detrás del cupé amarillo de mi amiga. Al atardecer del día de llegada, nos bañamos en las aguas termales. A la mañana siguiente compramos dango de castaña en el pueblo de Naruko Onsen y, tras unos 10 minutos en coche, llegamos a la garganta. En el pueblo había varias tiendas que los vendían, como Mochidokoro Fukase, Saijō Kashihō, Narumi Kankō Store y Bashōan, y me costó muchísimo decidir dónde comprarlos. Como es un dulce que hay que comer el mismo día, me lo traje nada más comprarlo.

Una mañana despejada de finales de octubre, desde el mirador vi el arco del puente Ōfukazawa entre los árboles del valle. Me senté con el abrigo color camel puesto y primero acomodé el cuenco que tenía en las manos. Asomé la mano por el puño del jersey lila y puse un dango en la cuchara de madera. La salsa espesa, de sabor a soja, se le pegaba y estaba a punto de gotear; deprisa, la devolví al cuenco. Al darle un bocado, encontré una castaña dentro de la masa tierna de arroz. «¡Esta salsa y la castaña combinan genial!», le dije a mi amiga, que se rio.

Antes del siguiente bocado levanté la vista y vi el puente blanquecino que asomaba detrás del follaje. Al desplazar la mirada desde la zona bajo el puente hacia el fondo del valle, distinguí la pared rocosa entre los árboles. A diferencia de una merienda mientras se contemplan las flores, aquí resulta fascinante recorrer con la mirada el paisaje desde lejos hasta el fondo del valle.

Por lo visto, la garganta de Naruko es un desfiladero de unos 100 m de profundidad, excavado por el río Ōya. Hasta entonces solo me había fijado en los árboles que tenía delante, sin pensar en lo hondo que era el valle. Bajé la mano con la cuchara hasta la rodilla y recorrí con la mirada el puente, la pared rocosa y la cresta de arriba.

Se cuenta que el dango de castaña se creó en una tienda de mochi fundada hacia finales de la era Meiji, como acompañamiento para el té de quienes iban a tomar las aguas. Al pensar que era un bocado para quienes venían a descansar en las aguas termales, sentí que nos venía de maravilla a mi amiga y a mí, después de haber ido a los baños la noche anterior.

En la garganta de Naruko crecen cerezos, árboles de la laca, hayas, robles y arces de distintas variedades. El follaje otoñal no tiene un solo tono: los colores se mezclan y varían de un árbol a otro. Recordé las diferentes formas de las hojas que había visto en primavera y dejé la cuchara para buscar qué había sido de las hojas redondas y dentadas.

Mientras mi amiga hacía fotos del paisaje, yo tomé otro bocado de dango de castaña. Ella apuntaba el teléfono primero al puente y luego al valle, y repetía las fotos una y otra vez. El abrigo me cubría un poco los calcetines blancos por encima de las rodillas, y sentada así estaba de lo más cómoda.

Cuando mi amiga me enseñó la foto en la que sostenía el cuenco, detrás de mí se veían juntos el puente y las hojas otoñales. Guardé el cuenco vacío y dejé que el cupé de mi amiga saliera primero; luego la seguí hacia el pueblo termal. Antes de salir habíamos decidido parar en otra tienda para probar también sus dango de castaña y compararlos.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar3 imágenes

  • Zona termal de Naruko, en Osaki (Miyagi) · Primavera

  • Zona termal de Naruko, en Osaki (Miyagi) · Verano

  • Zona termal de Naruko, en Osaki (Miyagi) · Otoño

Especialidad local para este viaje

Dango de castaña de Naruko Onsen

Un dulce típico de Naruko: una bolita de masa de arroz tierna con una castaña grande en el interior, bañada en una salsa espesa de sabor a soja. Para acompañar una visita otoñal y contemplar las hojas, elegiría este bocado dulce.

Qué ver

El puente Ōfukazawa detrás del follaje otoñal

Desde el mirador del Naruko Gorge Rest House se ve el puente de arco sobre la garganta. En primavera hice una foto solo del puente, pero el valle no cabía en el encuadre, así que lo amplié para incluir también la pared rocosa.

Una garganta de rocas y árboles

El río Ōya ha excavado un valle de unos 100 m de profundidad. Me encantó recorrer con la mirada las hojas cercanas, la pared rocosa y la cresta del otro lado.

Datos del recorrido y del lugar

Garganta de Naruko: mirador del Naruko Gorge Rest House

Distancia desde la estación Nakayamadaira Onsen
Unos 2,0 km
Profundidad de la garganta
Unos 100 m

La distancia indicada desde la estación Nakayamadaira Onsen es de 2,0 km y la garganta tiene unos 100 m de profundidad. Me apetece combinar las vistas del valle con una escapada por la zona termal.

La distancia entre la estación y la garganta es de unos 2,0 km, y la profundidad del valle, de unos 100 m. Combina un dulce del pueblo termal con una parada para contemplar las hojas otoñales.