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Español

Yufu, prefectura de Ōita

Paseo alrededor del lago Kinrinko Esperando la niebla matinal a la orilla del lago Kinrinko

Alrededor del lago hay un sendero. Yo lo recorrí una mañana de invierno y me quedé mirando los edificios entre la niebla y sus reflejos en el agua. También te cuento de dónde viene el nombre del lago y qué dulces de Yufuin puedes disfrutar después del paseo.

Lee mi historia de aquel paseo matinal entre la niebla invernal y descubre de dónde viene el nombre del lago Kinrinko.

En el sendero del lago Kinrinko en invierno, la protagonista, con un abrigo acolchado color crema y un vestido de punto lavanda, se lleva las manos a la boca. En la superficie del lago se reflejan la niebla matinal y unos edificios.

InviernoA primera hora de la mañana, en invierno

Esperando la niebla matinal a la orilla del lago Kinrinko

Quería ver Kinrinko a primera hora, así que salí temprano una mañana de invierno. Al llegar al camino junto al lago, vi el agua entre las ramas y una fina capa de niebla flotando encima. Allí estaba, de verdad, la niebla matinal que había visto en las fotos. Aunque aún tenía los dedos fríos, me pudieron más las ganas de verla y fijé la vista en la otra orilla.

Sin quitarme el abrigo acolchado color crema, me acerqué las manos a la boca y soplé sobre ellas. Con el vestido de punto lavanda que llevaba, también me habría venido bien esconderlas dentro de las mangas. Pero bastaba con bajar la cabeza un momento para que, si la niebla se movía, me entraran ganas de volver a mirar el agua. Me calentaba las manos, levantaba la vista y volvía a mirar el agua desde el mismo sitio. Una y otra vez.

Los edificios que se veían entre la niebla también se reflejaban en el lago. El paisaje no terminaba en la orilla: en el agua se prolongaban también los tejados y las siluetas de los árboles. Dudé qué mirar primero y, al final, abarqué todo el lago con la mirada. Cuando la niebla baja se deslizaba sobre los reflejos, las formas que acababa de ver se difuminaban. Hasta los minutos que pasé esperando a que cambiara se convirtieron en parte de esa mañana que tantas ganas tenía de contemplar.

Cuentan que el lago recibió su nombre por las escamas de los peces, que brillan al atardecer. También se dice que en 1884 el erudito confuciano Mōri Kūso le puso el nombre de «Kinrinko». Yo había venido a ver la niebla, pero al oír la historia ya me imaginaba el lago al atardecer. Ahora ya sé a qué hora quiero volver.

Di unos pasos por el sendero para ver el agua desde otro lugar. Como se puede caminar alrededor del lago, también disfruté de cómo cambiaba mi perspectiva de los edificios que acababa de contemplar. Volví a notar el frío en las manos, pero todavía quería seguir mirando los árboles de la otra orilla. Pensando en el dulce que me tomaría a la vuelta, decidí caminar un ratito más.

Después, me tomé un flan en Yufuin. En Yufufu, frente a la estación de Yufuin, tienen flanes y brazos de gitano. Mientras me tomaba el flan despacio, volvió a mí el paisaje de aquella mañana que me había hecho madrugar. La salida en busca de la niebla terminó siendo un viaje en el que disfruté del paseo y de algo dulce. La próxima vez quiero volver cuando la luz del atardecer se refleje en el lago.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar1 imágenes

  • Yufu, prefectura de Ōita · Invierno

Especialidad local

Flan de Yufuin

En Yufufu, frente a la estación de Yufuin, ofrecen flanes y brazos de gitano. Después de pasear junto al lago, disfruté de un flan mientras revivía el recuerdo de la niebla matinal.

Qué ver

La niebla matinal y los reflejos en el agua

En invierno, a primera hora de la mañana, se puede disfrutar de la niebla del lago Kinrinko. Cuando vi los edificios al otro lado de la fina bruma, me quedé mirándolos antes incluso de pensar en hacer una foto.

Un nombre que, según cuentan, viene de las escamas de los peces

Se cuenta que en 1884 el erudito confuciano Mōri Kūso bautizó el lago tras ver cómo brillaban las escamas de los peces al atardecer. Yo estaba disfrutando del paisaje matinal y, aun así, me entraron ganas de volver al atardecer.

Datos de la ruta

Alrededores del lago Kinrinko

Aparqué el coche en Yufuin y fui andando hasta el sendero junto al lago. En cuanto vi el agua aquella mañana, se me olvidó el frío de las manos.

Fíjate también en los reflejos del agua, no solo en lo que hay al otro lado del lago. Yo levanté la vista una y otra vez desde el mismo sitio.