Ciudad de Amakusa, prefectura de Kumamoto
Un paseo por la aldea de Sakitsu La iglesia al otro lado de la bahía y el dulzor del sugi-yōkan
La aldea de Sakitsu es uno de los bienes que componen los «conjuntos patrimoniales vinculados a los cristianos ocultos de las regiones de Nagasaki y Amakusa». La contemplé desde la otra orilla una mañana de agosto. También te contaré el rato que pasé saboreando poco a poco un sugi-yōkan.
Te cuento cómo se ve la bahía en verano y te presento el sugi-yōkan de Sakitsu.
VeranoUna mañana de agosto
La iglesia al otro lado de la bahía y el dulzor del sugi-yōkan
Entre los tejados de la otra orilla de la bahía despuntaba la aguja de una iglesia. Aquella mañana de agosto, al contemplar la aldea de Sakitsu desde la orilla opuesta, fue esa silueta esbelta lo primero en lo que me fijé. Pensaba que venía a ver solo el edificio, pero, al aparecer también el agua, las casas y las montañas, no sabía qué parte guardar en la memoria. Antes de hacer una foto, me quedé un rato contemplándolo todo.
Me recolocé las gafas de sol, que llevaba sobre la cabeza, y noté la brisa que venía del mar. La brisa de la mañana me sentaba de maravilla con la blusa de cuadros vichy y los pantalones cortos blancos que llevaba. Me fijé bien en la iglesia y luego miré los tejados de alrededor: encajaba perfectamente en el pueblo. Al verla desde lejos, pensé que así podría recordar juntas la iglesia y la aldea pesquera.
Me habían contado que, incluso cuando el cristianismo estaba prohibido, en Sakitsu convivieron el budismo, el sintoísmo y el cristianismo, y que allí se desarrolló una forma de fe propia de una aldea pesquera. Recordé esa historia mientras miraba las casas al otro lado de la bahía. No era solo una vista bonita con una iglesia. Al pensar en la vida que ha continuado aquí, me entraron aún más ganas de contemplar el pueblo entero durante un buen rato.
Al abrir el envoltorio de papel del sugi-yōkan que llevaba conmigo, vi una fina línea rojiza sobre el pequeño mochi. También me llamó la atención la hoja de cedro que lo acompañaba; ya antes de probarlo me quedé mirando su forma con calma. Pasé de fijarme en la bahía a observar el dulce en la palma de mi mano. Lo había llevado con tanto cuidado, pero, en cuanto abrí el envoltorio, me entraron unas ganas tremendas de comerlo.
Al darle un bocado, saboreé el mochi junto con el relleno dulce que llevaba dentro. Me habían contado que este dulce se hace con mochi de arroz no glutinoso relleno de pasta de judías y que lo trajeron los emisarios de Ryūkyū. Mientras miraba el mar y recordaba esa historia, empecé a preguntarme también por la historia de todo lo que había llegado a este pueblo. Antes de comerme el resto, volví a mirar la línea rojiza que tenía en la mano.
Cuando terminé el sugi-yōkan y levanté la vista, la iglesia seguía asomando entre los tejados, igual que antes. Era el mismo paisaje que había contemplado hacía un rato, pero, después de conocer algo más sobre la vida del pueblo, su fe y la historia de aquel dulce, tenía aún más cosas que quería llevarme en la memoria. Me alegré de haber podido disfrutar sin prisas de esta vista sobre la bahía. En la última foto dejé también bien encuadradas las casas que rodeaban la iglesia.
Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.
Imágenes de este lugar1 imágenes
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Ciudad de Amakusa, prefectura de Kumamoto · Verano
Especialidad local
Sugi-yōkan
El sugi-yōkan que ofrecen en Nanpuya, en Sakitsu, es un dulce de mochi de arroz no glutinoso relleno de pasta de judías y marcado con una línea rojiza de zumo de pitahaya. Me habían contado que es un dulce tradicional que trajeron los emisarios de Ryūkyū. Me entretuve mirándolo antes de probarlo, bocado a bocado.
Qué ver
La bahía, la aldea pesquera y su iglesia
En la aldea se alza una iglesia de estilo gótico. La contemplé desde la otra orilla y quise llevarme en la memoria la imagen de su aguja entre los tejados y la extensión de la bahía.
Una fe que perduró en la vida cotidiana
Incluso cuando el cristianismo estaba prohibido, en esta aldea convivieron el budismo, el sintoísmo y el cristianismo, y se desarrolló una forma de fe propia de los pueblos pesqueros. Al conocer esa historia, volví a fijarme en las casas alineadas ante mí.
Datos de la ruta
Alrededores de la aldea de Sakitsu
Dejé el coche en el Centro de visitantes de la aldea de Sakitsu y recorrí el pueblo a pie. También me apetecía disfrutar de la vista de la bahía.
Tómate un rato para contemplar la iglesia junto con las casas de alrededor. Aún recuerdo la hilera de tejados que se veía al otro lado de la bahía.
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