Nagano, entre Kinasa y Togakushi
Partir un oyaki y volver a mirar las montañas rocosas Una tarde entre Kinasa y Togakushi, con vistas a Nishidake y a los Alpes Japoneses del Norte
Después de contemplar las grandes crestas rocosas, parto por la mitad el oyaki que tengo en las manos. Aquí, en una misma pausa, disfruto tanto de la imponente montaña como de un bocado con verduras.
La historia de una tarde de otoño contemplando las montañas rocosas con un oyaki de Kinasa en las manos.
OtoñoUna tarde despejada de otoño
Partir un oyaki y descubrir su relleno frente a las montañas
Después de elegir unos oyaki en Kinasa, llegué en mi coche rojo al mirador del puerto de montaña Daibō. Aparqué y, al salir, las montañas que tenía delante me parecieron más escarpadas de lo que imaginaba. Solo pensaba descansar un poco a mitad del camino, pero al ver el paisaje me dieron ganas de dejar el oyaki a un lado para contemplarlo primero.
Más allá de la valla blanca, la línea de roca se prolonga sobre la montaña. Así es Nishidake, en la cordillera de Togakushi. Cuando pasé la vista de las laderas boscosas a las paredes de roca, se apreciaba enseguida lo distintas que eran sus formas. Mientras contemplaba las montañas lejanas a la izquierda, me dieron ganas de cambiar un poco de sitio y volver a mirar.
Abrí por la mitad con las dos manos el oyaki envuelto en papel y vi el relleno de verduras. Al fijarme en ellas, me acordé de que tenía hambre, algo que no me había pasado mientras miraba la corteza dorada. Aparté un momento la mirada de las montañas y le di el primer bocado. Con esa forma redondeada y ese tamaño, podía ir comiéndolo poco a poco mientras miraba el paisaje.
Detrás tenía el coche y, junto a la valla, un banco. Me gustó poder descansar aquí antes de decidir qué camino tomar de vuelta. Bajé la mano con el oyaki y, al volver a mirar la montaña, empecé a fijarme en las pequeñas sombras que dibujaban las rocas. Los árboles cercanos ya tenían aire otoñal. Había venido pensando solo en contemplar la montaña, pero también me llevaría el recuerdo de cómo el otoño empezaba a sentirse junto al camino.
Mientras recogía el papel, pensé que la próxima vez elegiría también otro relleno. Ahora siento que las vistas de este puerto y la tienda de Kinasa forman parte del mismo viaje. Antes de volver al coche, miré una vez más las crestas y asentí para mis adentros: hoy una parada en el camino se había convertido en mi destino.
Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.
Especialidad local
Oyaki de Kinasa
Los oyaki de Iroha-dō se preparan con una masa de trigo y trigo sarraceno, rellena de nozawana o de una mezcla de verduras. Al partir la corteza dorada y ver el relleno, me acordé de que tenía hambre.
Qué ver
Las crestas rocosas de Nishidake, justo delante
Quiero comparar el perfil de la ladera boscosa con la línea de roca. Esta parada en el puerto también puede servir para fijarse en la forma de la montaña.
Un oyaki de Kinasa para el camino
En Kinasa hay tiendas donde puedes encontrar oyaki rellenos de verduras. Puedes elegir uno en el pueblo y disfrutarlo durante la parada en el puerto.
Datos de la carretera
El puerto de montaña Daibō, entre Kinasa y Togakushi
- Tiempo desde Nagano IC
- 60 min
- Altitud del puerto de montaña
- 1055m
Acceso desde Nagano IC y mirador situado entre Kinasa y Togakushi.
La guía turística de la prefectura indica 60 min desde Nagano IC; el puerto está a 1055 m de altitud. Yo también quiero parar en Kinasa para elegir un oyaki.
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