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Ciudades de Yamaguchi y Hagi, prefectura de Yamaguchi

Un paseo por Chōmonkyō Rumbo a Ryūgūbuchi con peras, en un paseo otoñal junto al río Abu

Chōmonkyō se extiende entre las ciudades de Yamaguchi y Hagi y ofrece vistas de los rápidos y las pozas profundas del río Abu. El follaje otoñal suele estar en su mejor momento entre finales de octubre y mediados de noviembre. Yo fui a principios de noviembre, caminé desde Ryūgūbuchi y también disfruté de la pera de Ato que había llevado.

A principios de noviembre caminé desde Ryūgūbuchi hasta la orilla del río. Ya en la entrada llevaba una pera conmigo, y me hacía ilusión disfrutarla al terminar el paseo.

Una mujer contempla una pera que sostiene con ambas manos en el aparcamiento de la entrada de Ryūgūbuchi, en Chōmonkyō, rodeada de montañas con follaje otoñal. Lleva un abrigo color camel, una sudadera corta gris, pantalones cortos rosas y zapatillas blancas. Al fondo hay un descapotable rojo aparcado; a la derecha, un pabellón.

OtoñoA principios de noviembre

De la pera en la entrada al paseo siguiendo el río

A principios de noviembre aparqué mi coche rojo en el aparcamiento de Ryūgūbuchi. Los árboles de la montaña llegaban hasta muy cerca del coche, así que ya me rodeaba el paisaje otoñal antes de bajar. Me había puesto una sudadera corta y unos pantalones cortos rosas, con un abrigo color camel por encima. Me acomodé la chaqueta negra que llevaba anudada a la cintura y cerré la puerta.

Antes de echar a andar, sostuve entre ambas manos la pera de Ato que había traído. Al fijarme en los pequeños puntitos de la piel, noté cómo la fruta redonda encajaba perfectamente entre mis manos. También me hacía ilusión pensar en la pera, además de ir a ver el río, y no pude evitar sonreír. Me apetecía comerla enseguida, pero primero la guardé en el bolso para dejarla como premio al terminar el paseo.

Cuando salí de Ryūgūbuchi hacia la orilla del río, vi las ramas de los árboles extendidas sobre la superficie tranquila del agua. En el aparcamiento había mirado las hojas de la montaña; ahora, el paisaje otoñal también se reflejaba en el agua. De tanto alzar la mirada hacia los árboles y bajarla al agua, acabé deteniéndome sin darme cuenta. En vez de seguir deprisa, quise disfrutar un poco más de aquella primera vista que se me abrió al llegar.

A medida que avanzaba junto al río, el silencio de las pozas profundas daba paso al murmullo del agua entre las rocas. Había venido con la idea de fijarme solo en las hojas, pero en Chōmonkyō también acabé pendiente del movimiento del agua. Me paré donde cambiaba la corriente y volví a quedarme mirando, sorprendida por las distintas caras que podía mostrar un mismo río. Y hasta me hizo ilusión saber que, al volver, pasaría otra vez por allí.

Cuando volví al coche y descansé un rato, saqué la pera del bolso. Mordí un trozo, ya cortado para comerlo con facilidad, y su jugo fresco me llenó la boca. No sé si fue por haber caminado, pero el jugo frío de la pera me supo de maravilla, y enseguida fui a por otro trozo. Me enteré de que en Ato, donde está Chōmonkyō, se cultivan peras desde 1906. Me alegré de que, además de venir a disfrutar del paisaje, pudiera probar algo que se cultiva aquí.

Al terminar de comer y cerrar el bolso, me quedó una satisfacción distinta a la ilusión que me había hecho llevar la pera en las manos. Miré la montaña, contemplé el río y, después de caminar, saboreé cada bocado. Quizá disfrutar de cada cosa a su tiempo hizo que sintiera Chōmonkyō más cercano que si me hubiera limitado a aparcar y hacer fotos. A la vuelta, con la vista en la carretera y las manos al volante, pensé que me gustaría volver a pasear por aquí en otoño.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar1 imágenes

  • Ciudades de Yamaguchi y Hagi, prefectura de Yamaguchi · Otoño

Especialidad local

Peras de Chōmonkyō

Las peras de Chōmonkyō, de la región de Ato, tienen distintas variedades, como Nijisseiki, Hōsui y Shinkō. En el calendario de la Asociación de Productores de Peras, Shinkō aparece entre mediados de octubre y finales de noviembre. Yo también llevé una pera durante el paseo otoñal. Después de caminar, me comí un trozo jugoso; me alegré de haber esperado y se me dibujó una sonrisa.

Qué ver

Las pozas tranquilas y los rápidos del río Abu

A lo largo del sendero de Chōmonkyō se suceden los rápidos, las pozas profundas y las formaciones rocosas singulares del río Abu. Después de contemplar el agua tranquila, también me detuve donde cambiaba su sonido. Aquí apetece fijarse no solo en los árboles, sino también en el curso del agua.

Empezar el paseo en Ryūgūbuchi

El sendero de Chōmonkyō tiene entradas tanto por Ryūgūbuchi como por el área de descanso Michi-no-Eki. Yo dejé el coche en el aparcamiento de Ryūgūbuchi y salí a caminar. Cuando sostenía la pera junto a la entrada, miraba la montaña; al llegar a la orilla, también empecé a fijarme en las hojas otoñales reflejadas en el agua.

Las peras de Ato, cultivadas desde 1906

En la región de Ato, donde se encuentra Chōmonkyō, se cultivan peras desde 1906, año 39 de la era Meiji. Hay muchas variedades, entre ellas Nijisseiki y Hōsui. Yo llevé una pera para el paseo y, después de conocer la historia de su cultivo en la zona, hasta ese trozo de pera se convirtió en un recuerdo importante del viaje.

Datos del sendero

Sendero de Chōmonkyō

Distancia
Aprox. 5,1 km

Este sendero conecta el área de descanso Michi-no-Eki con Ryūgūbuchi. Yo caminé desde Ryūgūbuchi y volví a la misma entrada. Pensar que volvería a disfrutar de la vista al regresar me hacía ilusión cada vez que me paraba donde cambiaba el sonido del río.

Los aproximadamente 5,1 km corresponden a todo el sendero. En mi paseo salí desde Ryūgūbuchi, seguí el río y regresé por la misma entrada. También disfruté deteniéndome un rato ante las vistas que más me gustaron.

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