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Komatsu, prefectura de Ishikawa

Hacia Natadera Entre las hojas otoñales asoma una enorme roca llena de cavidades

Mientras sujetaba el cuello del abrigo y contemplaba las rocas, vi un pequeño torii entre sus estrechas hendiduras. Cada vez que descubría un detalle pequeño en medio de aquel paisaje inmenso, volvía a detenerme un buen rato.

Lee la historia de una visita otoñal a las rocas singulares y descubre los lugares que ver en Natadera.

Otoño en Natadera. La protagonista, vestida de blanco bajo un abrigo beige, se sujeta el cuello mientras mira hacia arriba, a las cavidades de Kigan Yūsenkyō y a un pequeño torii, entre las hojas otoñales.

OtoñoTemporada del follaje otoñal

Entre las hojas otoñales asoma una enorme roca llena de cavidades

Al principio solo miraba las ramas cubiertas de hojas otoñales, hasta que distinguí una cavidad en la roca. Contemplaba las formaciones de Kigan Yūsenkyō, en Natadera, y me quedé parada: «¿Pero de verdad tiene esta forma?». No era una roca lisa y uniforme: tenía puntas, entrantes y recovecos.

Sujeté el cuello del abrigo beige que llevaba sobre la ropa blanca y alcé la vista hasta lo alto de la roca. Entre los árboles se veía un pequeño torii. Al descubrirlo, la roca junto al torii me pareció aún más grande y, de pronto, percibí mejor la profundidad del paisaje.

Según se cuenta, esta roca es el vestigio de una antigua erupción volcánica submarina. El viento y las olas la erosionaron durante muchísimo tiempo, hasta darle la forma actual. Me parecía extraño que el mar me viniera a la cabeza en un templo de montaña; volví a seguir con la mirada el contorno de una cavidad.

Donde las hojas otoñales se solapaban, la base de las rocas quedaba un poco escondida. Al levantar la vista, se distinguían tanto la oscuridad de las cavidades como las partes de roca bañadas por el sol. Quería acercarme a mirar los detalles, pero también guardar en la memoria la vista completa; me quedé un buen rato en la zona de observación, sin moverme.

También se cuenta que Matsuo Bashō visitó este lugar en 1689. Me pregunté cuál de estas formas se le habría quedado grabada. Al pensar en el paisaje que contempló Bashō, la visita dejó de ser para mí un simple paseo para admirar el follaje. Aflojé la mano que sujetaba el cuello del abrigo y respiré despacio.

La próxima vez quiero recorrer también la sala principal y la pagoda de tres plantas; al volver, me gustaría probar el tofu de sésamo, una especialidad de Natadera. Como pasé tanto tiempo mirando las cavidades de las rocas, también quiero elegir con calma qué disfrutar después. Creo que recordaré las hojas otoñales de hoy junto con las formas de las rocas.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar1 imágenes

  • Komatsu, prefectura de Ishikawa · Otoño

Especialidad local

Tofu de sésamo, especialidad de Natadera

Fumonkaku presenta el tofu de sésamo como una especialidad de Natadera. Después de recorrer el recinto, también me apetece probarlo: sería otro de los placeres del viaje.

Qué ver

Kigan Yūsenkyō, un paisaje que recuerda al mar

Se dice que esta formación rocosa es el vestigio de una erupción volcánica submarina; el viento y las olas la erosionaron con el paso del tiempo. Pensar en el mar en plena montaña hizo que hasta el contorno de las cavidades me pareciera misterioso.

La visita de Bashō a Natadera

Matsuo Bashō visitó Natadera en 1689 y escribió sobre el paisaje de las rocas, los pinos y el pequeño pabellón. Mientras lo contemplaba, yo también me pregunté qué forma se me quedaría grabada.

Datos del recorrido

Camino a Natadera

Hasta Natadera, en Komatsu; cuando llegue, recorreré el recinto a pie.

Tras llegar en coche, puedes recorrer despacio el recinto a pie mientras contemplas las formaciones rocosas. A mí me apetecía dedicarles mucho tiempo.