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Takamatsu, prefectura de Kagawa

Yashima Contempla la ciudad de Takamatsu y el mar oscuro desde el mirador de Shishi-no-Reigan

Cada vez que cruzo a Shikoku en ferry desde Ariake, hago una parada en lo alto de Yashima. Me quedo mirando las flores y la luz, o sostengo un pequeño disco de barro entre las manos. Elige una estación y acompáñame en esta escapada por la cima.

En primavera, los cerezos; en verano, el atardecer aún luminoso; en otoño, el lanzamiento de discos de barro; en invierno, las vistas nocturnas del puerto. No se me olvida aquella foto en la que los cerezos y el puerto quedaron juntos, ni las luces del puerto en invierno. Empieza por la estación que más te apetezca.

En invierno, desde un mirador de Yashima, la protagonista contempla la ciudad y las vistas nocturnas del puerto de Takamatsu. Lleva un abrigo blanco, una bufanda rosa y guantes color crema. Al otro lado de la barandilla de madera se extienden el mar oscuro y las luces del puerto.

InviernoUna noche de diciembre

Entre las luces del puerto se extiende el mar

En diciembre hice un viaje de tres noches por Shikoku con una amiga con la que suelo hacer rutas en coche; cruzamos en el mismo ferry, cada una con su coche. Ella llegó en su cupé amarillo y yo en mi coche rojo. El tercer día caía en viernes y, como Yashimāru abre hasta la noche los viernes, decidimos ir a ver las vistas nocturnas de Yashima. Aparcamos los dos coches juntos en el aparcamiento turístico de la cima y caminamos hasta Shishi-no-Reigan.

Me detuve delante de la barandilla de madera y solté el aire despacio. Al otro lado del vaho blanco de mi respiración se extendían las luces de la ciudad. Junté las manos enguantadas delante de mi abrigo blanco y mi amiga y yo nos miramos, asombradas de lo inmensa que se veía la ciudad de Takamatsu de noche desde allí arriba.

Mi amiga señaló las luces que se adentraban en el mar. Se alineaban hasta el final del puerto y, entre ellas, quedaban tramos de agua a oscuras. Fui siguiendo el contorno de las luces; los espacios oscuros me permitían ver hasta dónde se adentraba el mar en la ciudad. Una vista nocturna donde ciudad y mar se mezclan es mucho más que contar luces.

Me subí la bufanda rosa hasta la barbilla y noté un poco de calor en las mejillas. Al mirar hacia el mar, sentía que mi mirada llegaba mucho más lejos que cuando miraba la ciudad. Mi amiga también contemplaba el paisaje en silencio, y preferí dejar que aquel momento siguiera así en vez de decir algo.

Al hacer la foto, elegí encuadrar juntos el extremo del puerto y el mar. En vez de llenar la pantalla de luces, quería guardar también la amplitud del mar en la memoria. Le enseñé la foto a mi amiga y las dos volvimos la mirada al paisaje. Ahora distinguía mucho mejor la forma del puerto, también dentro de la foto.

Ya tenía las manos heladas, así que nos acercamos al CAFE de Yashimāru. Pedí la limonada HOT con miel de Yashima y abracé la taza con las dos manos. Le di un sorbo y mi amiga y yo dijimos a la vez: «¡Qué calentita!»

Cuando entré en calor, volví a Shishi-no-Reigan. Mis ojos ya se habían acostumbrado un poco más a la oscuridad, y podía distinguir con claridad hasta el mar oscuro entre las luces del puerto. Las luces de la ciudad parpadeaban apenas detrás del vaho de mi respiración.

Mi amiga me enseñó la foto nocturna que había hecho con el móvil. Su encuadre del puerto era un poco distinto al mío. Aunque estábamos una al lado de la otra en el mismo sitio, me hizo gracia que nos hubiéramos fijado en cosas distintas, así que pusimos las dos fotos juntas para compararlas. En la suya también aparecían las luces de la derecha que yo había dejado fuera del encuadre.

Moví los dedos dentro de los guantes y miré hacia la ciudad. Al bajar de la montaña volveríamos a las luces que habíamos contemplado desde arriba. En Kagawa, el honetsukidori también es un clásico de Navidad, según cuentan. Me pareció perfecto para esta noche de diciembre y, mientras hablábamos de honetsukidori, echamos a andar hacia el aparcamiento.

En el aparcamiento, mi amiga se montó en su cupé amarillo diciendo: «Yo voy delante». Arranqué detrás de ella y bajé por la carretera de montaña en plena noche. Los faros de los dos coches quedaron alineados, uno delante del otro, mientras nos acercábamos a las luces de la ciudad que acabábamos de contemplar desde arriba.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar4 imágenes

  • Takamatsu, prefectura de Kagawa · Primavera

  • Takamatsu, prefectura de Kagawa · Verano

  • Takamatsu, prefectura de Kagawa · Otoño

  • Takamatsu, prefectura de Kagawa · Invierno

Especialidad local

Honetsukidori de Kagawa

Una especialidad de Kagawa: un muslo de pollo entero con hueso, asado. Hay variedades de pollo adulto y de pollo joven; yo empezaría por la más tierna, la de pollo joven. He oído que en Kagawa también es un clásico de Navidad y, después de las vistas nocturnas de invierno, se me antoja probarlo.

Qué ver

El mar y la ciudad en una sola vista

Desde la cima de Yashima se ven la ciudad de Takamatsu y el mar interior de Seto. Desde el mirador de Shishi-no-Reigan, me gustaría seguir con la mirada el contorno del puerto en las vistas nocturnas.

Una meseta de lava con forma de tejado

Yashima es una meseta de lava con forma de tejado. Es una montaña conocida por ser un antiguo campo de batalla de las guerras Genpei; la próxima vez quiero subir para disfrutar de las vistas de noche.

Cómo llegar a la cima

De Yashima Skyway a la cima

Desde la estación de Kotoden Yashima
Unos 10 minutos en coche
Altitud de Yashima
292m

Puedes subir en coche desde la estación hasta lo alto y luego seguir a pie por el camino de la cima hasta Shishi-no-Reigan.

Ten en cuenta la altitud de la montaña y el tiempo de trayecto desde la estación al planear tus paradas.