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Wakasa-chō · Saba Kaidō

Kumagawa-juku Admira las casas tradicionales de celosía y haz una pausa con un dulce de kuzu

En Kumagawa-juku apetece dejar el coche y recorrer a pie la calle que bordea el canal. A lo largo de la calle se suceden las casas tradicionales de fachadas de celosía y tejados de teja. El murmullo del agua acompaña cada paso. En una tarde de comienzos del verano, la escapada se disfruta aún más con una pausa para probar los dulces de kuzu de Kumagawa.

Esta vez vengo a finales de mayo, ya al comienzo del verano. Camino por la calle, entre los árboles verdes, saboreo un manjū de kuzu y me quedo mirando las casas.

Una mujer con un vestido blanco de flores lilas claras saborea un manjū de kuzu servido en un plato; al fondo se ven las casas tradicionales de Kumagawa-juku y un canal estrecho, en una tarde de comienzos del verano

VeranoUna tarde de finales de mayo, al comienzo del verano

Mirar cómo tiembla el dulce junto al canal

Desde el aparcamiento, llegué a pie a la calle de Kumagawa-juku. Las casas tradicionales de fachadas de celosía se sucedían a lo largo de la calle y, al borde del camino, corría un canal estrecho. Pensaba mirar hasta los tejados del fondo, pero lo primero que me llamó la atención fue el sonido del agua justo a mis pies.

Con mi vestido blanco de flores lilas, me detuve a mirar el manjū del plato. A través de la parte translúcida se veía la pasta dulce de judías; acerqué el palillo y el dulce tembló un poquito. Aún no lo había probado y ya se me escapaba la risa.

Con el primer bocado, se fundieron en la boca la suavidad del kuzu y el dulzor de la pasta de judías. Mientras saboreaba este dulce típico de Kumagawa, las casas tradicionales se sucedían frente a mí. Qué bien me vino esta pausa en una tarde de comienzos del verano.

Sobre el canal hay pequeños pasos de piedra que llevan hacia las casas. No es como contemplar un río ancho: aquí sientes que el agua pasa pegada a las casas donde vive la gente. Cuando termine de comer, quiero fotografiar también esos pequeños detalles.

Si le mando las fotos a mi amiga, elegiré una de la calle y otra del dulce. A ella también le encantan las cosas dulces, así que seguro que enseguida nos ponemos de acuerdo para pasear por aquí. Qué gusto llegar en coche y después disfrutar del lugar con calma, a pie.

Mientras contemplaba los tejados al fondo de la calle, pensé dónde hacer la siguiente parada. Basta con seguir caminando y mirar al frente para ir descubriendo pequeñas diferencias entre las celosías de las ventanas y los aleros. Mientras aún me dura el sabor dulce del manjū, quiero seguir paseando un poco más por la antigua posta.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Fotos del paisaje1 imágenes

  • Wakasa-chō · Saba Kaidō · Verano

Qué probar aquí

Manjū de kuzu de Kumagawa

En Marushin, en Kumagawa-juku, puedes encontrar manjū y mochi de kuzu elaborados con kuzu de Kumagawa. Al probar el manjū, la suavidad del kuzu y el dulzor del relleno se fundieron en la boca; me alegré de hacer una pausa y disfrutarlo mientras contemplaba las casas tradicionales.

Lugares que me gustaría visitar

Canal de riego junto a la calle

Un canal de riego tradicional recorre la calle de Kumagawa-juku. Me apetece caminar a su lado y sentir cómo pasa el agua junto a las casas.

La historia de una posta fundada en 1589

Asano Nagamasa convirtió Kumagawa en una posta en 1589. La localidad prosperó como parada en la ruta que unía Wakasa y Kioto; quiero pasear por sus calles durante esta escapada.

Recorrido a pie por la antigua posta

Calle histórica de Kumagawa-juku

Longitud de la calle bordeada de casas tradicionales
Aprox. 1,1 km
Lo que encontrarás junto al camino
Un canal de riego que corre junto a las casas tradicionales

Desde el aparcamiento de la entrada oeste, entra en la calle y fíjate en los tejados, las celosías y el agua que corre por el canal.

Según la guía histórica de Wakasa-chō, las casas tradicionales se alinean a ambos lados de una calle de unos 1,1 km. Me gustaría pasear sin prisa y detenerme a mirar las celosías y los tejados, todos un poco distintos.