Prefectura de Wakayama, ciudad de Wakayama
Recorrido por Saikazaki Contemplar las casas al otro lado del puerto con una mandarina en la mano
Te invito a una escapada a Saikazaki, donde las casas se asoman al puerto en una tarde de noviembre. Recorre con la mirada las casas que trepan por la ladera y sus reflejos en el agua. En Wakayama, las mandarinas de cultivo al aire libre se recolectan desde principios de septiembre hasta diciembre. Yo llevé una, la saboreé y disfruté de una larga pausa junto al puerto en otoño.
Una mandarina, gajo a gajo, mientras contemplaba las casas superpuestas. Te cuento cómo disfruté del paisaje y de aquel paseo.
OtoñoUna tarde de noviembre
Un gajo de mandarina mientras contemplaba las casas superpuestas
Desde el otro lado del puerto, veía las casas de Saikazaki superpuestas en la ladera. Era una tarde de noviembre y el sol aún daba en las fachadas. Sobre un tejado asomaba otra casa, y al lado se veía otro tejado a una altura distinta. En el mapa, el pueblo parecía un conjunto compacto; allí, frente a él, no podía evitar seguir cada edificio con la mirada.
Acomodé el cárdigan color crema sobre mi blusa verde menta y saqué la mandarina de Wakayama que había traído. La sujeté con una mano mientras la pelaba; el aroma se me quedó en las yemas de los dedos. La merienda de viaje siempre tiene algo especial, pero ese día, con la brisa del puerto, hasta pelarla me pareció una delicia. Cogí un gajo y me lo llevé a los labios.
Al morderla, se me llenó la boca de zumo y enseguida me apeteció otro gajo. Según la información de la prefectura, las mandarinas de cultivo al aire libre se recolectan desde principios de septiembre hasta diciembre. Me alegré de haber traído una a mi escapada otoñal a Wakayama. Dejé de pelarla un momento y volví a mirar al otro lado del puerto. Qué bien sienta comer algo frente a un paisaje que me encanta.
Mientras comía la mandarina, bajé la mirada al agua: el reflejo de las casas temblaba en la superficie. En la ladera distinguía bien los tejados; sobre el agua, en cambio, las mismas casas se desdibujaban con el vaivén. Cada vez que no sabía a qué mirar, me quedaba con el siguiente gajo en la mano. Quería alargar tanto el descanso que no me apetecía acabar la mandarina de una vez.
Desde el período Man'yō, Saikazaki se conoce como un lugar de gran belleza y forma parte de «Un tesoro de paisajes espectaculares: Waka-no-Ura», reconocido como Patrimonio de Japón en 2017. Me pregunto si la gente de entonces también miraba así hacia el otro lado del puerto. Las casas que veo hoy son hogares de quienes viven aquí; aun así, quizá las ganas de venir a contemplar este paisaje me conectan con quienes llegaron hace mucho.
Cuando acabé el último gajo y recogí la cáscara, aún me quedaba el aroma de la mandarina en las manos. Antes de irme, volví a mirar al otro lado del puerto. Al encontrar aquel tejado que me había llamado la atención, sentí que, aunque solo lo había contemplado, ya conocía un poco mejor aquel pueblo. Creo que de Saikazaki me llevaré el recuerdo de las casas superpuestas y el dulzor de aquel gajo.
Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.
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Prefectura de Wakayama, ciudad de Wakayama · Otoño
Especialidad local
Mandarinas de Wakayama
En Wakayama, las mandarinas de cultivo al aire libre se recolectan desde principios de septiembre hasta diciembre. Me llevé una mandarina pequeña para el viaje y la disfruté con las vistas del puerto. El aroma al pelarla y el dulzor de cada gajo se me quedaron grabados.
Qué ver
Un pueblo portuario con casas en la ladera
Saikazaki es conocido por su paisaje singular, con casas alineadas en la ladera. También lo llaman «la Amalfi de Japón». A mí me atrapó, antes que nada, ver cómo detrás de un tejado asomaba otra casa.
Un paisaje célebre desde la época Man'yō
Saikazaki se conoce como un lugar de gran belleza desde el período Man'yō y forma parte de «Un tesoro de paisajes espectaculares: Waka-no-Ura», reconocido como Patrimonio de Japón en 2017. Me hizo ilusión descansar frente a un paisaje que tanta gente ha venido a contemplar desde hace mucho.
Datos de la carretera
Carretera costera del puerto pesquero de Saikazaki
Un paseo para contemplar las casas de la ladera al otro lado del puerto. Yo me fijaba alternativamente en los tejados de enfrente y en el agua que se mecía debajo.
También merece la pena reservar un rato del viaje para contemplar el paisaje.
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