Tōhoku · ciudad de Yamagata, prefectura de Yamagata
Yamadera (Hōju-san Risshaku-ji) Pabellones entre hojas de otoño y un bocado al terminar la subida
Al llegar arriba tras subir la escalinata de piedra, vi los pabellones y las montañas cubiertas de hojas otoñales. Recuperé el aliento y di un bocado al pincho de chikara konnyaku. Hasta el camino que había recorrido se convirtió en un recuerdo feliz.
El relato de otoño cuenta el día que descansé contemplando los pabellones en lo alto de la montaña.
OtoñoA finales de octubre
Soplé para enfriarlo y me comí otro bocado
Después de subir la escalinata de piedra, me detuve y, de pronto, oí con claridad mi propia respiración. Quería contemplar el paisaje enseguida, pero antes tenía que recuperar el aliento. Al levantar la vista, vi un pabellón entre los árboles de la montaña rocosa y por un momento hasta me olvidé del cansancio en las piernas.
Dejé que la mirada pasara despacio de los pabellones cercanos a las montañas que se extendían detrás. Había venido por las hojas del otoño, pero también me maravilló que hubiera pabellones construidos en un lugar así. Al darme cuenta de que ahora estaba arriba, en esa montaña que antes contemplaba desde abajo, se me llenó el pecho de emoción.
Para descansar, me acerqué el pincho de chikara konnyaku a la cara. El konnyaku cocido en salsa de soja relucía y yo tenía unas ganas tremendas de probarlo. Pero acerqué la boca para comprobar si quemaba y enseguida la aparté. Creía que ante el paisaje había mantenido la calma; con la comida me puede la impaciencia.
Soplé y volví a soplar. Esta vez estaba justo en su punto y, en cuanto lo mordí, se me escapó una sonrisa. ¿Por qué sabe tan bien ese primer bocado después de caminar? Sin soltar el pincho, asentí para mí misma casi sin darme cuenta.
Antes de dar otro bocado, miré hacia los pabellones. Al llegar estaba tan contenta que no paraba de mirar a mi alrededor; ahora podía disfrutar de la misma vista sin prisas. Quería guardar bien en la memoria los tejados que asomaban entre las hojas y las montañas que se extendían hacia el fondo.
Pensando en los escalones que me esperaban de vuelta, me comí el último bocado del pincho. El camino, que mientras subía me había parecido largo, me había traído hasta este paisaje. Recuperar el aliento y no poder esperar a que se enfriara el konnyaku: todo eso hizo que aquel día de otoño se me quedara grabado y que quisiera recordarlo una y otra vez.
Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.
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Tōhoku · ciudad de Yamagata, prefectura de Yamagata · Otoño
Especialidades locales
Chikara konnyaku de Yamadera
La especialidad de Yamadera es el chikara konnyaku, cocido en salsa de soja. Las bolitas de konnyaku de los alrededores de Yamadera reciben ese nombre. Soplé sobre el pincho para que se enfriara y, al probarlo después de la caminata, se me escapó una sonrisa.
Qué ver
Pabellones construidos en la montaña rocosa
El Kaisandō, el Nōkyōdō y el Godaidō —este último, levantado sobre una plataforma a modo de escenario— tienen formas distintas. Después de compararlos, al mirar hacia las montañas me descubrí levantando la vista una y otra vez desde el mismo lugar.
Un templo de montaña fundado en 860
Yamadera es un templo fundado en 860. Después de subir la escalinata, me dio por imaginar si quienes caminaron por aquí hace siglos también se habrían detenido a recuperar el aliento.
Cómo llegar y disfrutar del camino
Del barrio junto a Yamadera a la escalinata de piedra
- De la estación JR Yamadera al inicio del sendero
- 5 min a pie
- Del inicio del sendero a Okunoin
- Aprox. 1 h por trayecto
Desde la estación JR Yamadera hasta el inicio del sendero hay 5 min a pie; si vas en coche, puedes utilizar los aparcamientos de pago de los alrededores. Desde el inicio del sendero, una escalinata de piedra pasa junto a los pabellones. Cuando terminé de subir y contemplé las montañas, hasta me alegré de todo el camino que había recorrido.
Antes o después de la visita, puedes probar las especialidades del barrio a los pies de la montaña. También se me quedó grabado aquel descanso, en el que soplé sobre el pincho de konnyaku para enfriarlo.
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