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Isa, prefectura de Kagoshima

Un recorrido por la cascada Sogi-no-taki Una cascada que se extiende a lo ancho y el otoño entre las rocas

Fui una tarde de noviembre a la cascada Sogi-no-taki, formada por las aguas del río Sendai-gawa y sus afluentes. Desde el sendero contemplé el agua entre las rocas y, después de caminar, hice una pausa para probar el soba-jui. Te cuento cómo fue.

Acompáñame a disfrutar de la cascada Sogi-no-taki con mi relato sobre el agua y el follaje otoñal.

En el sendero de la cascada Sogi-no-taki en otoño, la protagonista contempla desde el lado interior de la barandilla de madera cómo la cascada se extiende a lo ancho entre las rocas. Lleva un top blanco, una minifalda caqui, medias y un abrigo marrón.

OtoñoUna tarde de noviembre

Una cascada que se extiende a lo ancho y el otoño entre las rocas

Y por allá también seguía cayendo agua. Yo había venido en otoño a la cascada Sogi-no-taki y miraba a un lado y a otro, más allá de la barandilla de madera. Me había imaginado una sola cascada enorme, pero ante mí se abrían varios brazos de agua entre las rocas. Bastaba con moverme un poco para que me llamara la atención otro curso de agua. Antes de sacar la primera foto, ya llevaba un buen rato mirándola.

Me sujeté el cuello del abrigo que llevaba sobre el top blanco y seguí el curso del agua desde el sendero. Había agua entre las rocas, tanto cerca como más al fondo. La cascada mide 210 m de ancho y 12 m de alto. Había oído cuánto medía de alto, pero solo al recorrerla con la mirada de lado a lado sentí de verdad lo inmensa que era.

Entre las rocas se veían árboles con hojas otoñales. Por fuerte que sonara el agua, fijarme en la forma de las hojas me fue calmando poco a poco. Dejé de seguir la corriente con la mirada y me fijé en los árboles de al lado. Aunque ya sabía que en otoño los ginkgos y las hojas de colores daban vida al paisaje, verlos junto a la cascada me impresionó mucho más de lo que imaginaba.

Después de ponerme a caminar, volví a la barandilla. Antes solo me había fijado en la fuerza del agua; ahora también quería observar la forma de las rocas. Vi cómo separaban los cursos de agua, que volvían a unirse más adelante. El mismo paisaje se disfruta de otra manera según en qué te fijes. Ya me daba pena irme.

Después de contemplar la cascada, probé el soba-jui, una especialidad del norte de Satsuma. En Hanamushiro, dentro del parque, sirven un plato de soba hecha a mano y verduras cocidas a fuego lento. Al llevarme a la boca la soba humeante, recordé el aire otoñal que había sentido al aire libre. Disfrutar de una comida tranquila, lejos del estruendo del agua, también fue parte del viaje.

Después de comer, volví a pensar en cómo había mirado la cascada Sogi-no-taki de un lado a otro. En una foto todo ese paisaje cabía de una vez, pero allí mis ojos no paraban de moverse. Me alegré de poder contemplar en un mismo paisaje el agua entre las rocas y las hojas de otoño. Si vuelvo, quiero mirar primero la cascada de extremo a extremo antes de sacar una foto.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar1 imágenes

  • Isa, prefectura de Kagoshima · Otoño

Especialidad local

Soba-jui

En Hanamushiro, dentro del parque Sogi-no-taki, sirven soba-jui, una especialidad del norte de Satsuma preparada con fideos de soba hechos a mano y verduras cocidas a fuego lento. Tras el paseo, disfruté del plato con calma, todavía humeante.

Qué ver

Una cascada ancha, dividida en varios cursos entre las rocas

Las aguas del río Sendai-gawa y sus afluentes forman la cascada Sogi-no-taki en el suroeste de la ciudad. Al comparar las corrientes entre las rocas, siempre encontraba algo nuevo que me llamaba la atención.

Los árboles otoñales junto a la cascada

En otoño, los ginkgos y las hojas otoñales dan color al agua. Al regresar para mirar mejor las rocas, me fijé también en los árboles.

Datos de la ruta

Alrededores del parque Sogi-no-taki

Deja el coche en el parque y camina hasta el sendero con vistas a la cascada. Me detuve a contemplar el agua extendida a lo ancho y luego me costó echar a andar de nuevo.

No te fijes solo en lo alta que es la cascada; mira cómo se extiende de lado a lado. Yo seguí una y otra vez los cursos de agua que se abrían paso entre las rocas.