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Kumano, prefectura de Mie

Recorre Onigajō Paredes rocosas esculpidas por las olas y un almuerzo envuelto en hojas en Kumano

Una mañana de finales de junio me fui al sendero de Onigajō. Al mirar hacia la escalera bajo la pared rocosa, me entraron ganas de seguir con la vista hasta el fondo de sus oquedades. Allí se disfruta del paseo junto a la gran pared rocosa y del mehari-zushi: arroz envuelto en hojas de takana encurtidas. En este viaje por Kumano se me juntó todo lo que quería ver y probar.

Contemplar las oquedades de la roca y darle un bocado al mehari-zushi. Te cuento cómo era el paisaje ese día y cómo fue mi viaje.

La protagonista, con un top de cuadros azul claro y pantalón corto blanco, sostiene un mehari-zushi envuelto en hojas de takana delante de la pared rocosa llena de huecos y la escalera con pasamanos de Onigajō.

VeranoUna mañana de finales de junio

Mirar hacia las oquedades de la roca y darle un bocado al mehari-zushi

Al llegar al pie de la pared rocosa, levanté la vista sin poder evitarlo. La luz de una mañana de finales de junio daba en la roca, pero el fondo de las oquedades seguía oscuro. No era una pared lisa: había huecos superpuestos y salientes delgados. Desde lejos quizá pareciera una sola roca uniforme, pero de cerca cada rincón tenía una forma distinta y me quedé allí, embobada.

La escalera que tenía delante subía pegada a la pared rocosa. Al seguir con la mirada la línea de la barandilla, se apreciaba bien el tamaño de la roca que sobresalía por encima. Me contaron que Onigajō se formó por la erosión del oleaje, el desgaste de la roca por la intemperie y el levantamiento del terreno causado por los terremotos. ¿Cuánto tiempo habrá hecho falta para abrir el hueco que tengo delante? Ahora que lo sé, se me van los ojos a otros detalles.

Vine con un top de cuadros azul claro y pantalón corto blanco, pero hoy parece que voy a pasar más tiempo contemplando el paisaje. Me dejé las gafas de sol sobre la cabeza y comparé las zonas iluminadas de la roca con el fondo de las oquedades. Era la misma roca, pero parecía tener profundidades muy distintas. Quise meterla entera en una foto, pero primero quería verla con mis propios ojos.

Cuando me paré, desenvolví el mehari-zushi que había traído. El arroz envuelto en una hoja de takana encurtida cabía entre mis dos manos. Me habían contado que su nombre viene de comerlo con los ojos como platos, así que miré un momento lo que tenía en las manos. Llevaba un rato mirando hacia arriba con los ojos cada vez más abiertos al ver las rocas; ahora iba a poner la misma cara con el almuerzo.

Mordí también la hoja y noté cómo se mezclaban en la boca el arroz y la takana encurtida. Hasta hacía un momento miraba hacia arriba; ahora no apartaba los ojos de lo que me quedaba de mehari-zushi. Me hizo muy feliz disfrutar de un sabor de Kumano justo al lado de aquella pared rocosa. Quería seguir contemplando aquel lugar incluso después de terminar de comer, así que comí el siguiente bocado un poco más despacio.

Después de doblar y guardar el papel, volví a mirar hacia los huecos de la pared rocosa. En Onigajō hay un sendero de aproximadamente 1 km desde el que se ven cuevas grandes y pequeñas y formaciones rocosas singulares. De todas, la roca que más recuerdo es la que contemplé junto a la escalera. Cuando vuelva a dudar sobre qué almorzar en Kumano, seguro que elijo otra vez ese arroz envuelto en hojas.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar1 imágenes

  • Kumano, prefectura de Mie · Verano

Especialidad local

Mehari-zushi

Es un plato muy popular en Kumano para el almuerzo: arroz recién hecho envuelto en hojas de takana encurtidas. Sus grandes bolas de arroz se comen con los ojos muy abiertos; de ahí su nombre. Yo le di un bocado con la hoja y todo, y disfruté a la vez del almuerzo y de la vista de las rocas.

Qué ver

Una gran pared rocosa modelada no solo por las olas, sino también por los terremotos

Se formó por el levantamiento del terreno causado por terremotos, el desgaste de la roca por la intemperie y la erosión del oleaje. Al recordar esto mientras miraba los huecos, hasta un paseo corto me hizo sentir en contacto con un tiempo inmenso.

Una roca incluida en el Patrimonio Mundial

Onigajō está declarado lugar de interés paisajístico y monumento natural nacional, y forma parte del Patrimonio Mundial «Sitios sagrados y rutas de peregrinación de los montes Kii». Para mí, con solo levantar la vista hacia la gran roca ya se entiende el atractivo de este lugar.

Datos del sendero

Sendero de Onigajō

Distancia
Aproximadamente 1 km

Es un sendero que bordea la pared rocosa y desde el que se pueden contemplar cuevas de distintos tamaños y formaciones rocosas singulares. Yo me detuve junto a la escalera para mirar hacia las oquedades.

También quiero reservarme un rato del viaje para contemplar el paisaje.