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Niyodogawa, prefectura de Kōchi

Verano en la garganta de Yasui Keikoku Quiero ver las rocas del fondo desde Suishōbuchi

Suishōbuchi, en Yasui Keikoku, es un lugar donde el color de la superficie cambia según la estación y la hora. Fui a mediodía, en agosto, y la transparencia del agua, que dejaba ver hasta las rocas del fondo, me dejó sin palabras durante un buen rato. Quería seguir mirando el fondo, además de la superficie.

En agosto, a mediodía, contemplé desde la orilla el agua de Suishōbuchi. Se veía hasta la luz que se movía sobre las rocas y me quedé mirándola embobada, con las manos juntas a la altura del pecho.

En Suishōbuchi, en Yasui Keikoku, la protagonista, con una camiseta blanca holgada, junta las manos a la altura del pecho y contempla el agua transparente y las rocas que se ven bajo ella.

VeranoA mediodía, en agosto

Bajo el agua cristalina se veían las rocas y la luz

A mediodía, en agosto, llegué a Suishōbuchi, en Yasui Keikoku, y me quedé clavada mirando el agua que tenía delante. Se veían las rocas del fondo, con la luz bailando sobre ellas. Había venido pensando que vería agua limpia, pero no imaginaba que alcanzaría a ver tan abajo. Durante un buen rato no me salieron las palabras.

El viento me movía las mangas de la camiseta blanca holgada y las sombras de los árboles caían sobre el agua. Comparé las zonas iluminadas con las que quedaban en sombra, con las manos juntas a la altura del pecho. Me gustaba más seguir con la mirada la luz que se movía delante de mí que recordar el azul del Niyodo de las fotos, así que tardé un montón en sacar la cámara.

Dicen que la superficie de Suishōbuchi cambia entre tonos azules y verdes según la estación y la hora del día. El agua que tengo delante tampoco conserva siempre el mismo tono. Cada vez que pasa una onda, la franja de luz sobre las rocas se estrecha o se ensancha. Aunque solo mirara una roca, me parecía distinta cada vez.

Desde la orilla, las grandes rocas bajo el agua parecen tan cerca que podría alcanzarlas con solo estirar la mano. Mirándolas, ya no sabía si estaban cerca o lejos y ladeé un poco la cabeza. El agua transparente no solo es bonita: también hace que te fijes en las formas que hay debajo.

En Yasui Keikoku también está la cascada Hiryū-no-taki. Solo con Suishōbuchi ya me cuesta despegarme del sitio; el día que recorra la garganta quiero tomarme el paseo con calma. Por ahora, voy a mirar el agua una vez más. Aunque bajé las manos, todavía no quería apartar la vista de la luz que se movía sobre las rocas del fondo.

A la vuelta, también me llamó la atención el pudin de té Chabatake que recomienda Ikegawa Chaen, en el mismo municipio de Niyodogawa. Me hizo ilusión imaginarme tomando algo dulce después de caminar por la garganta. Creo que seguiré recordando cómo bailaba la luz sobre las rocas de Suishōbuchi. No imaginaba que un río en verano pudiera gustarme tanto con solo mirarlo.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar1 imágenes

  • Niyodogawa, prefectura de Kōchi · Verano

Algo rico para probar durante el viaje

Pudin de té Chabatake de Ikegawa Chaen

El pudin de té Chabatake de Ikegawa Chaen, en el mismo municipio de Niyodogawa, es muy popular. Puedes tomar algo dulce mientras contemplas el río Niyodo y los campos de té. Después de caminar por la garganta, a mí también me entraron ganas de ir a probarlo.

Qué ver

Suishōbuchi, para contemplar hasta el fondo

Suishōbuchi, en Yasui Keikoku, es un rincón precioso por sus aguas transparentes. El color de la superficie cambia según la estación y la hora. Cuando vi la luz bailar sobre las rocas, junté las manos a la altura del pecho sin darme cuenta.

Un paseo por la garganta hasta la cascada Hiryū-no-taki

En la garganta está Hiryū-no-taki, la cascada más grande de Yasui Keikoku. Hōraisō se recomienda como punto de partida para recorrerla. Me quedé tanto rato contemplando Suishōbuchi que la próxima vez quiero dedicarle más tiempo al paseo por la garganta.

Ruta del viaje

Carretera prefectural 362

Una carretera de montaña lleva a Yasui Keikoku. Al llegar, me bajé del coche y me quedé un buen rato contemplando el agua de Suishōbuchi.

Al llegar a la garganta, empieza el paseo a pie. Yo me detuve en Suishōbuchi a contemplar la luz que se movía sobre las rocas del fondo.