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Ishigaki, prefectura de Okinawa

Verano en el mirador de Tamatorizaki Me cautivaron el mar y la forma de la península

Desde el mirador de Tamatorizaki se ven las colinas de la península de Hirakubo y el mar de la costa oriental, con sus arrecifes de coral. Fui una mañana de verano y, con una mano a modo de visera, seguí la costa con la mirada. Había venido pensando en el mar, pero también quise guardar en la memoria la forma de la península.

Una mañana de verano, contemplé a la vez la península y el mar. Al protegerme los ojos del sol con la mano, me entraron ganas de seguir con la mirada hasta las curvas de la costa.

Desde el mirador de Tamatorizaki se ven las colinas, una playa de arena que dibuja una curva y el mar con arrecifes de coral. Una mujer con un top de cuadros vichy celestes y pantalones cortos blancos se protege los ojos con la mano.

VeranoUna mañana despejada de verano

Seguí la costa con la mirada y acabé fijándome en las colinas

Una mañana de verano, alcé la vista desde el mirador de Tamatorizaki y vi el mar y la península a la vez. No solo tenía delante el agua: también podía seguir con la mirada cómo la costa se curvaba a lo lejos. Antes de venir, solo pensaba en el mar; ahora quería fijarme también en el relieve de la tierra, y me quedé contemplándolo con la cabeza ladeada.

Aún no me había puesto las gafas de sol que llevaba sobre la cabeza, pero me llevé una mano a la frente. Así me molestaba menos el resplandor y podía seguir mejor con la mirada la línea de la costa hasta el final. Recorría la forma de la bahía, me fijaba en las colinas superpuestas y volvía al mar que tenía delante. Desde cualquier punto, sentía que todavía me quedaba algo por descubrir.

Desde aquí se ven las colinas de la península de Hirakubo y el mar de la costa oriental, con sus arrecifes de coral. Al tener el paisaje delante, me di cuenta de que aquella vista, que en las fotos me había parecido solo mar, también incluía todas las ondulaciones de la tierra. Cuando vi que las colinas se prolongaban hasta el horizonte, el paisaje me pareció aún más profundo.

Dicen que por el sendero que lleva al mirador florecen hibiscos. Me gusta sentir la alegría de estar en una isla del sur incluso antes de llegar al mar. Al acordarme del camino mientras volvía a mirar el mar, sentí que aquellas flores y esta vista inmensa formaban parte de un mismo viaje.

El viento me levantó el pelo y me rozó los hombros al pasar. Con una mano a modo de visera, busqué el punto más lejano de la costa que alcanzaba a ver. Pensaba hacer una parada breve antes de seguir, pero ahora quería memorizar la forma de la península. Me haría ilusión reconocer en el mapa la curva que veía desde allí.

Cuando vuelva a casa, antes de mirar las fotos, abriré el mapa. Al pensarlo, el recorrido en coche por Ishigaki también se convirtió en una oportunidad para conocer la forma de la isla, además de contemplar el mar. Para el almuerzo quiero probar el Yaeyama soba y llevarme también el recuerdo de la isla a través de su comida. La visita al mirador añadió otra cosa que me hacía ilusión en el viaje de hoy.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar1 imágenes

  • Ishigaki, prefectura de Okinawa · Verano

Qué probar durante el viaje

Yaeyama soba

El Okinawa soba tiene variedades regionales, con diferencias en los fideos y los ingredientes; el Yaeyama soba es una de ellas. Sus fideos se preparan con harina de trigo y kansui, no con harina de trigo sarraceno. Después de contemplar el mar de Ishigaki, me gustaría probar un plato local para comer.

Qué ver

Una vista que va de las colinas al mar

Desde este mirador se ven las colinas de la península de Hirakubo y los arrecifes de coral de la costa oriental. Había venido pensando solo en el mar, pero también quise quedarme con la silueta de la tierra a lo lejos.

Un sendero entre hibiscos

Por el sendero que lleva al mirador florecen hibiscos. Al mirar el mar y recordar las flores del camino, volví a sentir la alegría de estar en la isla.

Ruta del viaje

Camino al mirador de Tamatorizaki

El mirador de Tamatorizaki está en Ibaruma, ciudad de Ishigaki. Desde el aparcamiento, puedes recorrer a pie el sendero y contemplar la península y el mar.

Después de contemplar la costa desde el mirador, me entraron ganas de buscar su forma en el mapa. Ese rato para pensar en el próximo destino después de contemplar el paisaje también es uno de los placeres del viaje.