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Nobeoka, prefectura de Miyazaki

Un paseo por el mirador del monte Atago (Nobeoka) Un yabure manjū después de contemplar Nobeoka de noche

El mirador se encuentra en el monte Atago, a unos 251 m de altitud, y está reconocido como parte del «Patrimonio de las vistas nocturnas de Japón». Después de contemplar las luces de la ciudad, le di un mordisco al yabure manjū que había comprado. Te cuento cómo disfruté aquella noche, entre luces y algo dulce.

Te cuento cómo fue aquella noche de finales de primavera: las luces de Nobeoka y el yabure manjū que saboreé al volver al aparcamiento.

En el aparcamiento bajo el mirador del monte Atago, ya de noche: la protagonista lleva un yabure manjū a los labios junto a su descapotable rojo. Lleva una chaqueta negra sobre los hombros, un top rosa y una minifalda negra.

PrimaveraNoche de finales de primavera

Un yabure manjū después de contemplar Nobeoka de noche

Quería ver Nobeoka de noche, así que vine al monte Atago a finales de la primavera. Dejé el descapotable rojo en el aparcamiento y subí a pie hasta el mirador. Todavía tenía la sensación de que la jornada no había terminado, pero, al caminar por el sendero entre los árboles, me di cuenta de que ya había oscurecido del todo. Mientras subía, me hacía ilusión descubrir cómo se verían las luces de la ciudad.

Desde el mirador, vi cómo se extendían las luces por el centro. Abajo las veía pasar una a una; desde aquí, en cambio, componían una vista de toda la ciudad. Había oído que también se podía contemplar el mar de Hyūga desde aquí, pero esta noche quería recrearme en las luces de la ciudad. Seguí las luces con la mirada hasta donde alcanzaba y me quedé allí más tiempo del que imaginaba.

Dicen que el monte Atago es el lugar donde, según la leyenda, se conocieron Ninigi-no-Mikoto y Konohanasakuya-hime. Al recordarla mientras contemplaba las luces, me entraron ganas de saber más sobre la larga historia de esta montaña. Elegí este sitio por sus vistas y resulta que también guarda una leyenda así. Antes de irme, volví a contemplarlo todo con calma.

Cuando volví al aparcamiento, vi el coche rojo rodeado de árboles. Me quedé recordando las vistas nocturnas que acababa de contemplar mientras sacaba el yabure manjū que había comprado. Me acomodé la chaqueta negra que llevaba sobre los hombros y abrí el papel junto al coche. Por las grietas de la masa asomaba el relleno, y ya se me estaba dibujando una sonrisa antes de probarlo.

Al darle un mordisco, noté cómo el dulzor del relleno se me extendía por la boca. Por las grietas de la masa se ve el relleno; de ahí que lo llamen yabure manjū. Al principio me había llamado la atención su forma, pero ahora también quería recordar su sabor. Tomé un bocado más pequeño y lo saboreé mientras volvía a pensar en las vistas nocturnas.

Cuando terminé, no me subí al coche enseguida. Las luces de la ciudad y el sabor dulce del manjū ya forman parte del recuerdo de esta noche. Al bajar de la montaña, volvería a la ciudad que acababa de contemplar desde arriba. Antes de abrir la puerta, volví a acomodarme la chaqueta y alcé la vista una vez más hacia el cielo entre los árboles.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar1 imágenes

  • Nobeoka, prefectura de Miyazaki · Primavera

Especialidad local

Yabure manjū

Su nombre original es «Ogatama Manjū». Como la masa se agrieta y deja ver el relleno, acabaron llamándolo yabure manjū. Se cuenta que ya se elaboraba en Nobeoka, en torno al castillo, en el año 19 de la era Keichō (1614). Al comerlo a pequeños bocados, sentí que el viaje continuaba incluso después de contemplar las luces de la ciudad.

Qué ver

Contempla Nobeoka desde una montaña de unos 251 m

El mirador del monte Atago forma parte del «Patrimonio de las vistas nocturnas de Japón». Me quedé sin aliento al ver que las luces de la ciudad, que abajo veía una a una, aquí formaban un único panorama.

Una montaña ligada a un encuentro de la mitología japonesa

Cuenta la leyenda que Ninigi-no-Mikoto y Konohanasakuya-hime se conocieron y se casaron aquí. Mientras contemplaba el paisaje, me dieron ganas de pensar también en la historia antigua de esta montaña.

Datos de la ruta

Camino al mirador del monte Atago

Deja el coche en el aparcamiento y sube a pie hasta el mirador. A la vuelta, ver mi coche entre los árboles me hizo pensar de nuevo en las vistas nocturnas.

Después de disfrutar del paisaje desde el mirador, tómate con calma el camino de vuelta. Yo saboreé algo dulce junto al coche.