Gamagori, prefectura de Aichi
Rumbo a Takeshima Un gajo de mandarina de verano frente al mar
Con mi vestido de flores, fui al camino de ladrillo del parque. Me alegraba tener mandarinas en pleno verano y, antes de cruzar el puente, no pude resistirme a probar un gajo.
Lee sobre aquel tentempié junto al mar en julio y las ganas de pasear por Takeshima.
VeranoUna mañana de julio
Un gajo de mandarina de verano frente al mar
Estaba pelando una mandarina frente al mar de verano. Era julio en Gamagori, en el camino de ladrillo del parque de Takeshima. Tenía una mandarina de invernadero en la mano y me alegraba poder saborear ante aquel paisaje una fruta que suelo comer más en invierno.
El bajo de mi vestido de flores se movió un poco con el viento del mar. Al levantar un gajo, vi el largo puente más allá. Al otro lado había una isla redonda cubierta de árboles. Solo mirarla y pensar que podía llegar con mis propios pies hasta aquella isla sobre el mar ya me hacía ilusión.
Me llevé un gajo a la boca y se llenó de zumo. La membrana era tierna y enseguida quería otro. Miraba el puente, la mandarina y de nuevo el mar. Pensaba darme prisa por seguir, pero terminé disfrutando muchísimo de aquella pausa para comer algo.
El puente que llega a Takeshima mide 387 m. Desde este lado parece largo, pero caminando se llega hasta la isla. Envolví y guardé la mandarina que quedaba y, esta vez, fui hacia el puente. Al empezar a andar, el mar que había visto desde el parque quedó más cerca.
En la isla está el santuario de Yaotomi y, por lo que supe, toda la isla está designada monumento natural nacional. Saber que tenía una flora propia pese a estar tan cerca de tierra hizo que me apeteciera aún más mirar los árboles después de cruzar.
Después de recorrer la isla, volví al parque y miré el puente otra vez. Antes de ir solo me parecía largo; ahora lo veía como un camino que había recorrido yo. Recordando el dulzor de la mandarina y el viento del mar, pensé que hoy hasta el descanso antes de caminar se había convertido en una escena importante del viaje.
Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.
Especialidad local
Mandarinas de invernadero de Gamagori
Estas mandarinas de invernadero se disfrutan desde mediados de abril hasta finales de septiembre. Tienen dulzor, una acidez equilibrada y una membrana tierna en los gajos. A mí se me quedó muy grabado aquel gajo que comí mirando el mar de verano.
Qué ver
Una isla de la bahía de Mikawa a la que se llega a pie
Takeshima es un símbolo de Gamagori y está designada monumento natural nacional. Al oír que posee una flora propia pese a estar cerca de tierra, me dieron aún más ganas de recorrerla.
Recorrer los santuarios de la isla
Además de Yaotomi, en la isla hay otros cuatro santuarios. Después de contemplar el puente y el mar, también me gustó dedicar un rato a visitarlos caminando entre los árboles.
Datos de la carretera
Puente de Takeshima (puente peatonal)
- Longitud
- 387m
Se puede cruzar a pie desde el parque de Takeshima hasta la isla.
Aunque vengas en coche, cruzar el puente es una parte del viaje que se hace andando. Avanzar sintiendo la brisa marina permite disfrutar incluso del rato en que la isla se va acercando.
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