Prefecturas de Akita y Yamagata
Chōkai Blue Line Frente al monte Chōkai, una parada dulce
Vine a ver el monte Chōkai, pero lo primero que miré fueron mis dedos pegajosos de almíbar. La pausa veraniega frente a aquel enorme desfiladero acabó convirtiéndose en un recuerdo que todavía me da un poco de vergüenza.
Lee mi historia y los puntos de interés, y contempla este paisaje conmigo.
VeranoA finales de julio
Antes de mirar la montaña, me quedé mirando mis dedos
Subí por la Chōkai Blue Line y aparqué el descapotable rojo en Hokodate. Mientras conducía, no aparté la vista de la carretera, así que tenía muchas ganas de bajar y contemplar la montaña. Ante mí se abría un profundo valle y, más allá, el monte Chōkai aún tenía nieve. Era muchísimo más grande de lo que imaginaba; me quedé sin palabras un buen rato.
Para hacer una pausa y contemplar la montaña, había traído higos en almíbar. Sostuve el pequeño recipiente y empecé con uno. Pensaba saborear el paisaje sin prisa, pero en cuanto el dulzor me llenó la boca, me entraron ganas de coger otro.
Después de coger otro higo, me fijé en que tenía almíbar en los dedos. Me paré en seco y me los acerqué a la cara. Había venido a contemplar el paisaje y, sin embargo, allí estaba yo mirando mis propios dedos con toda seriedad. Me hizo gracia verme tan concentrada en ellos.
Me pregunté si alguien me estaría mirando y eché un vistazo a mi alrededor. Aunque, pensándolo bien, solo estaba comiendo higos en almíbar. Me dio vergüenza y me reí de mí misma mientras volvía a sujetar el recipiente. Cuando tengo algo dulce delante, se me hace difícil conformarme con un solo bocado, tal como había planeado.
Esta vez sí, levanté la cabeza y recorrí con la mirada el fondo del valle. Al pasar de las laderas cercanas a las crestas lejanas, comprendí la amplitud del paisaje sin moverme del sitio. Quise guardar en la memoria incluso el rato que pasé pendiente de mis dedos, junto con esta vista.
Guardé el recipiente y miré la montaña una vez más. Creo que, cuando recuerde mi visita al monte Chōkai y al desfiladero de Naso, también recordaré el sabor de los higos en almíbar. Antes de volver a la carretera, me limpié los dedos y regresé al coche.
Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.
Especialidades locales
Higos en almíbar
En Nikaho, los higos en almíbar son una especialidad muy apreciada. Yo saqué uno del pequeño recipiente para probarlo y acabé con los dedos pegajosos. Me gustaría saborearlos despacio durante una pausa para contemplar el paisaje.
Qué ver
El desfiladero de Naso desde Hokodate
Desde Hokodate, en la 5.ª estación del monte Chōkai, se disfruta de las vistas del desfiladero de Naso. Cada vez que miraba hacia el fondo, volvía a sentir la inmensidad de la montaña.
Una pausa para contemplar la montaña
En Hokodate hay aparcamiento. Al aparcar y tomarte un momento para mirar, cuesta creer que al final del camino te espere un paisaje así.
Cómo llegar y disfrutar del camino
De la Chōkai Blue Line a Hokodate
- Desde el intercambiador de Kisakata, en coche
- Unos 20–30 minutos
- Desde el área de descanso Michi-no-Eki Kisakata, en coche
- Unos 30–40 minutos
La Chōkai Blue Line te lleva hasta Hokodate, en la 5.ª estación del monte Chōkai. Me hacía ilusión aparcar y contemplar la montaña; por eso elegí este lugar como destino del viaje.
En Hokodate también hay un centro de visitantes del monte Chōkai. Puede ser interesante ver la exposición sobre la montaña y después contemplarla justo enfrente.
Otros lugares para visitar en coche
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