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Fukushima · ciudad de Fukushima

Shinobuyama Desde Karasugasaki, las vías se prolongan en línea recta por la ciudad

Karasugasaki, en el lado occidental del monte Shinobuyama, es un mirador con vistas a la ciudad de Fukushima. El camino desde el aparcamiento de Gassan está indicado como un paseo de 5 min a pie por un sendero de montaña. En una mañana soleada de abril, apetece parar aquí y contemplar el trazado de la ciudad.

Esta vez quiero disfrutar de una mañana soleada de abril en Karasugasaki, contemplando la ciudad y las vías. También me apetece llevar fresas de primavera de Fukushima y saborearlas después del paseo.

En un mirador desde el que se ven la ciudad de Fukushima y unas vías rectas, una mujer con vestido de punto lavanda y abrigo color crema se lleva una fresa a la boca desde un vasito que sostiene en una mano

PrimaveraUna mañana soleada de abril

Una fresa, otra mirada a la ciudad

Una mañana de abril me detuve en Karasugasaki, en el monte Shinobuyama. A la izquierda, más allá de los árboles, se extendía la ciudad de Fukushima. Mientras conducía, distinguía los edificios uno a uno; desde aquí se alcanza a ver cómo se ordena toda la ciudad.

Mi amiga y yo seguimos con la mirada las vías que atraviesan la ciudad. Desde aquí, dibujan una línea fina y recta que se pierde a lo lejos. Al fijarme en los tejados y el trazado de las calles, la ciudad por la que siempre paso al volante me parece distinta.

Para descansar después del paseo, abrí el vasito de fresas que había traído. Hoy me apetecía probar una fruta de primavera de Fukushima con este paisaje delante. Sostuve el vasito con una mano y me llevé una fresa a la boca con la otra.

Al morderla, primero noté el dulzor y luego un puntito ácido. «Qué bien que hayamos elegido fresas», le dije a mi amiga. Mientras aún me quedaba el sabor, volví a mirar la ciudad; vi de nuevo las vías que habíamos seguido con la mirada y me entraron ganas de contemplar también las montañas al fondo.

Me cerré un poco el abrigo y me quedé mirando los edificios de tejados amplios y las casas dispuestas en hileras. Las montañas lejanas se difuminaban contra el cielo, y el paisaje también se extendía entre ellas y la ciudad. Aquí arriba puedo abarcar con la mirada la ciudad por la que conduciré después.

Elegí otra fresa del vasito. Entre charla y charla con mi amiga, disfruté por turnos del paisaje y de las fresas. Al volver al coche y arrancar, iba a recorrer desde abajo la misma ciudad que acababa de contemplar desde arriba. Me hacía ilusión seguir el viaje por allí.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar1 imágenes

  • Fukushima · ciudad de Fukushima · Primavera

Especialidad local

Fresas de primavera de Fukushima

En Fukushima, la fresa también es una fruta de primavera. Para esta ruta, me llevo unas cuantas y me apetece saborearlas durante una pausa con vistas, con su punto agridulce.

Qué ver

Karasugasaki, con vistas a la ciudad y las vías

Un mirador en el lado occidental del monte Shinobuyama. Desde aquí puedes contemplar a la vez los edificios y las vías que atraviesan la ciudad en línea recta.

Fresas de primavera de Fukushima

Las fresas son una de las frutas de primavera de Fukushima. Después de probar las que traje mientras contemplaba la ciudad desde arriba, me hizo ilusión recorrerla en coche al volver.

Paseo hasta Karasugasaki

Sendero de montaña del aparcamiento de Gassan a Karasugasaki

A pie desde el aparcamiento de Gassan
5 min
Altitud del monte Shinobuyama
275m

Deja el coche en el aparcamiento de Gassan y sigue a pie por el sendero de montaña hasta Karasugasaki. Allí podrás hacer una pausa y contemplar Fukushima desde las alturas.

Esta vez hago una pausa en Karasugasaki. Después de comer fresas y contemplar la ciudad, me apetece disfrutar también del paseo en coche al bajar del monte.