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Municipio de Akiōta, prefectura de Hiroshima

Recorrido por el desfiladero de Sandankyō, lugar de especial belleza paisajística Un paseo otoñal por Kurobuchi que me dio ganas de bajar la cámara

Sandankyō, en el municipio de Akiōta, prefectura de Hiroshima, es un gran desfiladero de unos 16 km de longitud. Esta vez hice una ruta otoñal desde la entrada principal hasta Kurobuchi. Junto al río me detuve a contemplar las paredes rocosas y las hojas de otoño; al regresar, me esperaban los dango a la parrilla de Togōchi.

Te cuento mi historia de otoño en Kurobuchi y lo que disfruté del paseo entre las hojas otoñales. Todavía recuerdo la vista que apareció ante mí cuando bajé la cámara.

En Kurobuchi, en Sandankyō, la protagonista, con un top blanco, falda caqui, chaqueta verde oliva y botas negras, baja una pequeña cámara mientras contempla las paredes rocosas y el río desde el sendero junto al agua, protegido por una barandilla roja, entre las hojas de otoño.

OtoñoA finales de octubre

Ya he hecho las fotos, pero aún quiero seguir mirando Kurobuchi

A finales de octubre, empecé a caminar desde la entrada principal de Sandankyō hacia Kurobuchi. Hoy me hacía ilusión contemplar las hojas de otoño junto al río. Me había puesto un top blanco algo corto con una falda caqui y llevaba encima una chaqueta cortavientos. Al internarme entre los árboles, el aire se volvió más fresco. Me alegré de llevarla puesta y me cerré un poco el cuello.

A medida que avanzaba, las paredes de roca frente a mí se alzaban cada vez más. Al llegar a Kurobuchi, bajo la pared rocosa de la otra orilla se extendía una poza profunda. Había venido a ver los árboles, pero lo primero que me dejó sin aliento fue la profundidad del agua. Me quedé en el camino junto a la orilla y recorrí despacio con la mirada desde lo alto de la pared hasta la superficie.

Cuando levanté mi pequeña cámara, no sabía si incluir en el encuadre las hojas de otoño de lo alto de la pared rocosa o dar todo el protagonismo a la superficie del agua. Si apuntaba hacia arriba, el río apenas se veía; si apuntaba hacia abajo, se quedaban fuera las puntas de las ramas. Quería conservar las dos vistas, así que, sin moverme, cambié solo el ángulo y fui haciendo fotos. Con cada foto encontraba algo distinto que me gustaba y no encontraba el momento de bajar la cámara.

Al fin bajé la mano y volví a contemplar Kurobuchi desde el sendero, detrás de la barandilla. La pared rocosa me parecía mucho más grande que cuando la veía en la pequeña pantalla de la cámara. Ahora podía verlo todo: las hojas que se movían con el viento y las pequeñas ondas que se extendían por la superficie del agua. Más que preguntarme si había conseguido la foto, me alegraba haber caminado hasta allí y haberlo visto con mis propios ojos. Me quedé quieta, con la cámara entre las dos manos.

De regreso, en los lugares donde a la ida había querido hacer fotos, esta vez me apetecía simplemente detenerme a mirar. Al pasar bajo las ramas, el sonido del río se mezclaba con mis pasos. Mientras caminaba pensando en las paredes rocosas de Kurobuchi, fui más despacio que a la ida. Al final guardé la cámara y recorrí el resto del camino de regreso mirando los árboles que tenía delante.

A la vuelta, comí dango a la parrilla cerca del área de descanso Michi-no-Eki Raimu Togōchi. El dulzor y el punto salado de la salsa de miso me llenaron la boca, y de pronto caí en la cuenta de lo hambrienta que estaba después de caminar. Mientras saboreaba aquel bocado caliente, volví a mirar las fotos de Kurobuchi en la cámara. Qué ricos estaban los dango, y cuánto paisaje se había quedado fuera de las fotos. El próximo otoño quiero volver a caminar hasta aquí.

Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.

Imágenes de este lugar1 imágenes

  • Municipio de Akiōta, prefectura de Hiroshima · Otoño

Especialidad local

Dango a la parrilla de Togōchi

Cerca del área de descanso Michi-no-Eki Raimu Togōchi está Dango-ya Takamaru, donde preparan dango a la parrilla con salsa de miso, de sabor dulce y salado. Yo los probé al volver de Kurobuchi. Qué bien sienta un dango calentito después de caminar: me entraron ganas de otro y hasta dejé de pasar las fotos que estaba mirando en la cámara.

Qué ver

Kurobuchi, un rincón de un desfiladero de unos 16 km

Sandankyō es un gran desfiladero de unos 16 km dentro del Parque Cuasi-Nacional de las Montañas del Oeste de Chūgoku; en Japón está declarado lugar de especial belleza paisajística. Yo fui a Kurobuchi. Incluso después de fotografiar las paredes rocosas, me costaba echar a andar. Me sorprendió que un solo rincón de un desfiladero tan extenso pudiera dejarme con tantas ganas de seguir mirando.

Contemplar las paredes rocosas desde la orilla

Kurobuchi es uno de los lugares más conocidos de Sandankyō. Desde el sendero que sigue el curso del río se disfruta del paisaje de las paredes rocosas entrelazadas con el bosque. Yo también hice unas fotos y después me quedé admirándolo sin la cámara de por medio. Quería seguir mirando hasta el más leve movimiento del agua; me detuve una y otra vez antes de marcharme.

Información del sendero

Sendero desde la entrada principal de Sandankyō hasta Kurobuchi

Distancia
2,7km

Es el tramo que va desde la entrada principal hasta Kurobuchi, siguiendo el río. A la ida hice fotos; al volver guardé la cámara y me dediqué a mirar los árboles. También disfruté del camino de regreso por la misma ruta.

La distancia corresponde solo al trayecto de ida desde la entrada principal hasta Kurobuchi. Durante el camino de ida y vuelta, volví la mirada a los árboles una y otra vez.

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