Ciudad de Yamanashi, prefectura de Yamanashi
Rumbo al Parque de Frutas del río Fuefuki Uvas para picar y luces bajo las montañas
Me puse el abrigo y guardé en un vasito las uvas de Yamanashi que había preparado durante el día. Cogí una y dirigí la mirada hacia las luces de la ciudad; las luces se extendían tanto que casi me olvidé de comer.
Lee la historia de una noche de septiembre y de una pausa para saborear unas uvas.
OtoñoUna noche de septiembre
Uvas para picar y luces bajo las montañas
Cuando acababa de coger una uva, las luces de la noche me robaron la atención. Era septiembre y estaba en el Parque de Frutas del río Fuefuki. La ciudad se extendía iluminada a los pies de las montañas. Hacía un momento estaba deseando probar las uvas y ahora me había quedado embobada, con una todavía entre los dedos.
Llevaba una camiseta negra y un abrigo color crema, y sostenía el vasito cerca del pecho. La brisa nocturna me movió el pelo. Las montañas lejanas dibujaban una silueta oscura y, justo debajo, se extendían las luces. Percibía la extensión de la ciudad de otra manera que durante el día.
La probé y enseguida se me llenó la boca de dulzor. Menos mal que las había preparado durante el día. Poder saborear la fruta mientras contemplaba la ciudad desde el parque hizo que me apeteciera comer más despacio que de costumbre.
Por lo visto, en este parque también hay huertos donde crecen melocotones y uvas. Nunca habría imaginado que un parque con huertos frutales ofreciera un paisaje así de noche. Me parecía una pena tener que elegir entre pasear por allí de día o disfrutar de las vistas por la noche.
Cogí otra uva y, esta vez, seguí con la mirada el perfil de la montaña antes de comérmela. Había tramos donde las luces se prolongaban como una línea fina y otros donde se concentraban y brillaban más. Pensar en todas las vidas que había detrás de esas luces hizo que dejaran de parecerme simplemente bonitas.
El vasito se iba quedando sin uvas y me daba pena que se acabaran. Quería quedarme un poco más, disfrutando tanto de las vistas como de las uvas. Incluso después de comer la última, me quedé un rato con el abrigo puesto, contemplando las luces a los pies de la montaña.
Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.
Especialidad local
Uvas de Yamanashi
Las uvas también se cultivan en los huertos del parque. Durante un viaje por Yamanashi, merece la pena probarlas. Yo había preparado unas cuantas durante el día para picarlas como tentempié mientras contemplaba las luces nocturnas. Al comerlas de una en una, puedes pasar un poco más de tiempo contemplando el paisaje.
Qué ver
Las luces de la cuenca de Kōfu a tus pies
El parque tiene distintos niveles desde los que puedes contemplar las montañas y la cuenca de Kōfu. Por la noche, dan ganas de quedarse un rato mirando cómo se superponen la silueta de las montañas y las luces de la ciudad.
Un parque para descubrir la fruta
El parque se desarrolló en torno al concepto de «un parque de flores, fruta y vino». Mientras saboreaba las uvas, me entraron ganas de recorrer también los huertos durante el día.
Datos de la ruta
Ruta al Parque de Frutas del río Fuefuki
La carretera sube hasta la zona elevada de Ezohara, en la ciudad de Yamanashi. Desde el parque puedes disfrutar de las vistas de la cuenca de Kōfu.
Una vez arriba, descansé un rato contemplando las vistas nocturnas. Me puse el abrigo y saboreé despacio unas uvas.
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