Hokuto, Hokkaidō
Una pausa en la meseta de Kijihiki Vista panorámica de lagos y llanuras desde los prados elevados
La meseta de Kijihiki, en Hokuto, es un buen lugar para mirar en distintas direcciones y contemplar Hakodate-yama, el estrecho de Tsugaru, el lago Ōnuma y Komagatake. El mirador panorámico está a 560 m de altitud. Una tarde de julio, desde los prados elevados, fui alternando la mirada entre las curvas de la carretera que tenía debajo y el paisaje lejano. De vuelta, también me tentaban las galletas trapenses de la tienda.
El camino que se ve abajo y un paisaje que se extiende hasta el horizonte. Bajo las fotos te cuento cómo viví aquel viaje.
VeranoUna tarde de julio
El camino que se ve abajo y un paisaje que se extiende hasta el horizonte
El camino por el que acabo de subir se extiende ahora a mis pies. Me bajé del coche en la meseta de Kijihiki una tarde de julio y, al ponerme en los prados por encima del mirador, lo primero que me llamó la atención fueron las curvas. Hacía un momento las había recorrido con la vista al frente y las manos en el volante. Al contemplarlas desde arriba, sentí que hasta el rato que había pasado conduciendo formaba parte del paisaje, y se me escapó una sonrisa.
Al otro lado del camino quedaba el mirador, con su tejado bajo; más allá se extendía la cordillera. A la izquierda asomaba el agua; a lo lejos, a la derecha, se abría la llanura. Vine pensando en mirar una sola cosa, pero cada vez que movía los ojos me llamaba la atención algo distinto. Después de contemplar el lago, seguí con la vista las lindes de la llanura y acabé mirando de nuevo la carretera cercana.
Llevaba una blusa blanca y una chaqueta ligera, pero bastaba un poco de brisa para refrescarme los hombros. Junté las manos delante de mí y fui girando un poco el cuerpo mientras contemplaba el paisaje. ¿Qué debería poner en el centro de la foto? Me lo preguntaba, pero cuanto más lo pensaba, menos ganas me daban de elegir una sola vista y dejar las demás fuera de plano. Todavía ni había sacado el teléfono.
El mirador panorámico está a 560 m de altitud y también se puede disfrutar de las vistas desde el interior de las instalaciones. Desde aquí se ven el lago Ōnuma y Komagatake, así como Hakodate-yama y el estrecho de Tsugaru, según hacia dónde mires. Todos esos lugares que conocía de nombre se divisaban desde una sola meseta. Al saberlo, sentí cómo el sur de Hokkaidō que había visto en el mapa empezaba a cobrar sentido poco a poco en mi cabeza.
Me han dicho que entre el camping de la meseta y el mirador hay un tramo de carretera musical. Así que el camino por el que subí para disfrutar de las vistas también esconde una melodía. Cuando vuelva por ese tramo, quiero escucharla con atención, sin apartar la vista del camino y con las manos en el volante. Con bajar un poco la ventanilla, ya me imagino llevándome otro recuerdo de este viaje.
En la tienda también venden galletas trapenses. Con solo pensar en elegir algo dulce después de contemplar el paisaje, ya se me dibujó una sonrisa. Hasta hace un momento no conseguía decidir qué poner en el centro de la foto, pero para elegir el dulce lo tuve claro enseguida. Pero antes de ir a la tienda, quería hacerlo una vez más: contemplar desde los prados la carretera de abajo y la llanura, para guardar esa amplitud en la memoria.
Los relatos son obras de ficción inspiradas en este lugar. Para obtener información precisa, consulta los sitios oficiales de turismo y de información.
Sabores para probar durante el viaje
Galletas trapenses
Las venden en la tienda del mirador panorámico; son un dulce para llevarte de recuerdo de Hokuto. Después de disfrutar del paisaje, me entraron ganas de llevarme unas para después. Con una caja en casa, podré acordarme de la brisa de la meseta.
Qué ver
Un mirador panorámico que también se disfruta desde dentro
El mirador panorámico está a 560 m de altitud y también ofrece vistas desde el interior. Yo disfruté de la brisa en los prados, pero otro día me gustaría quedarme un rato mirando desde dentro.
Una melodía en la carretera
Entre el camping y el mirador panorámico hay un tramo de carretera musical. Al enterarme de que el camino de la meseta también tiene una melodía, me entraron aún más ganas de recorrerlo en coche a la vuelta.
Datos de la carretera
Camino de subida a la meseta de Kijihiki
En el camino del camping al mirador panorámico hay un tramo de carretera musical. Después de bajar del coche, también disfruté contemplando desde arriba las curvas que había recorrido al subir.
Quiero quedarme con las dos cosas: el trayecto por la carretera que sube a la meseta y el rato que pasé en los prados mirando el camino. Aquí me apetece alargar la parada.
Otros lugares para visitar en coche
Si te gustó este artículo, quizá también te apetezca conocer estos lugares. A todos he vuelto varias veces, en distintas épocas del año.