- Inicio
- Diario de ruta
- Project Start
Diario de ruta · 2025-10-23
Project Start
El proyecto empieza en el instante en que giro la llave.
Un giro de la llave, y el motor de arranque canta mientras los instrumentos despiertan todos a la vez. El aire del garaje tiembla apenas, y el latido en mi pecho se va acompasando, pulso a pulso. A mi derecha, un superdeportivo descapotable rojo; a mi izquierda, una moto grande del mismo rojo. Los dos le quedan bien a mis mañanas: dos compañeros míos.
Primero la moto. Bajo la visera y el mundo se vuelve un punto más nítido. El aire frío me resbala por la mejilla, y la textura del asfalto me llega hasta la punta de los dedos. Las curvas se acercan como líneas en una pantalla, y acompaso mi respiración a ellas, apenas un poco. No con fuerza, sino con fluidez. El acelerador, solo un poco, pero con precisión. Sobre un latido firme como un metrónomo, el pulso del motor se va superponiendo en silencio.
De vuelta al garaje, y esta vez es el auto. El peso de hundirme en el asiento me endereza la espalda, y el volante vibra suave al mismo ritmo que mi pulso. Al borde de mi visión, una sola línea de luz matinal se estira hacia mí. Beat by beat, I'm in control. El morro acaricia el horizonte, y una música sin sonido llena la cabina.
Hoy no hay mapa de ruta ni destino. Arrancar es, en sí mismo, el propósito. Dentro del volante aparecen y se desvanecen incontables líneas de salida. La consigna es siempre la misma: Flow, not force. Entradas sin excesos ni faltas; girar solo el ángulo que necesito y devolver solo lo que necesito. Con eso basta, y una recta desconocida se extiende hacia adelante.
Casi nunca decido un destino. Cuando manejo sin decidirlo, es el camino el que me elige primero. Si me preguntaran cuál soy de verdad, la moto o el auto, mi respuesta es ambos. Los momentos de caminar sobre el filo de una aguja y los de partir en dos las nubes bajas se cuentan con el mismísimo compás.
Cuando apago el motor, el silencio vuelve de golpe. Aun así, el motor de arranque dentro de mi pecho sigue girando. El próximo paso ya empezó desde adentro, antes incluso de girar la llave. Reacomodo el casco en la mano y cierro suave la puerta del auto. Hoy yo soy, quizá, ambos. Con dos encendidos, voy a iluminar una sola mañana.
Una vez más, acompaso mi respiración, despacio. Vamos. El destino se decide después. Por ahora, arrancar lo es todo.